Se multiplican las campañas críticas ante los cuerpos irreales en las redes

Cristina Sen

Me conoces? ¿Soy mi estómago? ¿Mis caderas?, ¿todavía me juzgas?”. La cantante Billie Eilish publicaba hace pocos meses en YouTube un video contra el bodyshaming , el intento de avergonzar a alguien por su cuerpo. Una respuesta contundente a una práctica extendida en las redes sociales dedicada a señalar con saña las presuntas imperfecciones corporales, sobre todo de las mujeres. Pero en este mundo virtual, global y de acceso universal cuajan y emergen movimientos de hartazgo y rebelión contra los cuerpos perfectos e irreales.

La reacción esta semana a las imágenes colgadas por Kendall Jenner da buena muestra de ello. El cuerpo de la modelo retocado y pasado por filtros ha recibido, como siempre, comentarios de admiración pero también una oleada de rechazo por el impacto que tiene en la sociedad, y sobre todo en las chicas jóvenes, la proyección de cuerpos que poco tienen que ver con la realidad.

La proyección recurrente de un imaginario donde la vida se centra en la mirada del otro, la invitación constante a librar una batalla con el propio cuerpo en busca de una quimera. Críticas que, según explica Elisenda Ardèvol, experta en Antropología Digital y profesora en la (UOC), aparecen en las redes si se rasca y se bucea más allá del mainstream de este imaginario.

El contexto

La invitación constante a cumplir unos cánones erosiona la autoestima y la libertad

Sin necesidad de bucear demasiado, esta misma semana Sara Sampaio, modelo y uno de los ángeles de Victoria Secret colgaba un video en Tik Tok en el que mostraba cómo, en función de las poses que una persona adopta ante la cámara, la imagen que se proyecta puede cambiar radicalmente. Una respuesta de reafirmación ante las críticas recibidas días antes tras colgar una foto de ella misma sin aparentes retoques.

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