La crisis del coronavirus –su impacto en las redacciones y sus efectos económicos– está acelerando los cambios iniciados desde hace años en las formas de producción, distribución y consumo periodístico. En este artículo apuntamos cómo los medios en España han afrontado la cobertura de la pandemia, según el relato de más de una decena de periodistas, así como algunas consecuencias que se pueden extraer de la experiencia vivida durante los últimos meses.

JOSE ALBERTO GARCÍA-AVILÉS*

Para cualquier medio de comunicación, cubrir una pandemia sanitaria durante un estado de alarma nacional y confinamiento domiciliario supone un reto enorme. Desde su implantación el 14 de marzo, las redacciones adoptaron el teletrabajo generalizado en cuestión de horas, tanto en recursos como en procesos. Los editores realizaron un gran esfuerzo para coordinar los equipos y gestionar las diversas tareas. Las redacciones diseñaron sistemas de comunicación y adaptaron los flujos de trabajo, organizando reuniones a través de Zoom, Microsoft Teams o Google Meet y empleando herramientas como WhatsApp, Slack y Telegram para coordinarse.

La práctica generalizada en los diarios fue que se quedara en la redacción un equipo reducido de profesionales que se ocupaba del cierre de la edición impresa. Varios medios habían elaborado planes de contingencia semanas antes de que se declarara el confinamiento. Silvia Cobo, periodista de Redes de El Periódico, subraya que “algunos jefes de sección pasaron a ser responsables de otras secciones y se crearon figuras como coordinadores de cierre del papel. Los primeros días, los jefes estuvieron en la redacción, pero enseguida todo el mundo se marchó a casa”. Según Daniel Muñoz, director de Estrategia de El Español, “la primera decisión fue centralizar todas las comunicaciones en un mismo canal para el día a día. La mesa de actualidad tenía un canal propio para coordinar todas las secciones, y cada equipo (Tecnología, Diseño, etc.) contaba con un canal específico. Fue una de las claves para que el flujo de trabajo funcionara”.

Cada medio creó sus pautas y protocolos para facilitar el trabajo. Irene Gómez, directora de Desarrollo de Audiencias del grupo Henneo, explica que los protocolos “incluían normas básicas; por ejemplo, si vas a llamar, avisa porque quizá la otra persona está concentrada y no desea que le interrumpan o para evitar que la llamen varios a la vez”. Gómez señala que hubo una gran capacidad de reacción en los medios del grupo (20 MinutosHeraldo de Aragón y Lainformacion.com): “Todos nos pusimos las pilas, nos adaptamos rápidamente a trabajar en remoto. En dos días, los equipos estaban muy engrasados, sin problemas de comunicación”.

En algunas redacciones, el teletrabajo ya era una práctica habitual. Es el caso de La Voz de Galicia, donde el 65% de sus 260 periodistas trabajan en delegaciones locales, por lo que están acostumbrados al teletrabajo. Según Tomás García Morán, director de Estrategia Digital de La Voz, “las secciones se quedaron muy mermadas, porque no había eventos que cubrir y se volcaron con la cobertura de la COVID-19. ‘Economía’ estuvo totalmente inmersa en el coronavirus, ‘Deportes’ también tuvo a la mitad del equipo dedicado al tema y el resto de las secciones se quedaron con una o dos personas trabajando desde casa para el papel y la web”.

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