La comunicación viva (2019)

 

La comunicación viva. Reflexiones desde y para las ciencias sociales

Vivian Romeu (2019): La comunicación viva. Reflexiones desde y para las ciencias sociales. InCom-UAB Publicacions, 19. Bellaterra: Institut de la Comunicació, Universitat Autònoma de Barcelona.

ISBN: 978-84-120344-5-5

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SINOPSI:

Aunque el título de este libro puede parecer efectista, el calificativo de viva dado a la comunicación busca realizar un paralelismo con el concepto de metáfora viva de Paul Ricouer, anunciando así una concepción vitalista y dialéctica de la comunicación que se desprende del carácter dinámico del fenómeno comunicativo en la arena social. Este carácter dinámico comprende a su vez una apuesta por entender a la comunicación como un comportamiento, concretamente como un comportamiento que tiene lugar en el orden del decir, entendiendo al decir en términos amplios, no restringido a lo lingüístico. Desde esta concepción amplia, creemos, se factura una apuesta conceptual sobre la comunicación que puede ser reconstruida desde la articulación entre biología y cultura, pertinente en este abordaje en tanto lo comunicativo se halla implicado en ella.
El punto de encuentro propuesto para entender dicha articulación se fragua desde los desarrollos de la fenomenología, la psicología cognitiva y las neurociencias básicamente, sendos lugares desde donde la comunicación ha sido poco explorada. En ese sentido, la propuesta que aquí se hace resulta novedosa y abierta al debate, en tanto coloca a la comunicación en una lógica analítica-conceptual diferente a como se ha venido tratando hasta el momento.
¿Por qué hacer un acercamiento conceptual de este tipo? ¿Qué falla en los acercamientos tradicionales o por qué resultan cuestionables?
En primer lugar, es bastante conocida la dificultad que existe al interior del campo de estudios de la comunicación para definir lo comunicativo: diálogo, intercambio de información, mecanismo de socialización, interacción, transmisión, interpretación, recepción, etc., son algunas de las definiciones que más se reproducen, pero todas ellas resultan insuficientes para definir al fenómeno comunicativo en su amplitud y complejidad. Esta insuficiencia obedece, entre otras cosas, a la poca sinonimia que existe entre dichas definiciones, dando a la luz conceptos fragmentados e incluso contradictorios.
En segunda instancia, y derivado de lo anterior, la poca claridad conceptual en torno a lo comunicativo redunda a su vez en la ausencia de una perspectiva de análisis propia de la comunicación como campo de estudios, indefiniendo la construcción misma de su objeto, así como su abordaje empírico. De ello resulta ilustrativo la multiplicidad de temas y problemas de investigación que pueblan hoy en día el escenario de estudio, reflexión e investigación sobre la comunicación; aunque aún queda claro que los medios de comunicación –los viejos y los nuevos- siguen configurando el núcleo duro de estos esfuerzos. Con ello se refuerza la incorrecta idea de que los medios de comunicación son el objeto de estudio por excelencia de la comunicación, cuando en realidad –a nuestro juicio- se trata más bien de un tópico de análisis entre otros. Reducir el estudio de la comunicación al estudio de los medios reproduce así la indefinición conceptual antes señalada.
Como tercer factor podemos señalar que la falta de rigor conceptual y analítico sobre el fenómeno comunicativo cancela el abordaje de problemáticas disímiles que tienen en la comunicación una arista explicativa, impidiendo así –u obstaculizando- la posibilidad de diseñar y llevar a cabo, al menos, investigaciones multidisciplinarias. Ya no es posible seguir pensando que la complejidad de la vida puede ser explicada desde la acotada mirada de una disciplina; y la investigación sobre la comunicación, al interior del campo de estudios sobre la comunicación, es bastante endógena. Baste repasar las revistas especializadas sobre comunicación para dar cuenta de la homogeneidad temática, teórica y conceptual y muchas sobre todo metodológica que termina por abonar a la idea de que los fenómenos comunicativos sólo se explican comunicativamente. Es como si quisiéramos explicar lo social sólo sociológicamente, evadiendo –por sólo poner un ejemplo bastante extendido- lo histórico; o bien si se pretende estudiar lo físico, sólo desde el punto de vista de la física, sin tener en cuenta lo químico o lo matemático. […]