Cómo comunicar en tiempos de Pandemia

Por Sandra V. Miguez*

La comunicación es estratégica en todos los órdenes, pero aún  más en tiempos de crisis sanitaria. Existe un gran capítulo dentro del proceso de información que se refiere concretamente a la Comunicación de Riesgos o Comunicación de Crisis, así como numerosos manuales respecto a cómo abordar específicamente los temas en salud.

En 2004 la OMS editó un manual sobre “Planificación de la movilización y comunicación social para la prevención y el control del dengue”, escrito por dos prestigiosos especialistas, Will Parks y Linda Lloyd en donde se destacan los programas de Comunicación para el Impacto Conductual (COMBI), y básicamente se pone de manifiesto la importancia sustancial de la comunicación para promover cambios de comportamiento que lleven a minimizar riesgos, tomando como aportes los estudios de especialistas a raíz de situaciones vividas en Camboya, Colombia, República Dominicana, México, Vietnam, entre otros. Tuve oportunidad de participar de un seminario internacional organizado por el área de Comunicación del Ministerio de Salud de la Nación, en 2009, en donde Linda Lloyd, brindó detalles de esta guía, que a nivel científico de las ciencias sociales, es  una orientación extensa sobre la manera en que se debe comunicar para lograr un vínculo perfecto entre el conocimiento y la conducta, abordar los costos y valores en la adquisición de conductas saludables, determinar las etapas graduales del cambio de conducta y crear un entorno favorable.

Si bien bajo otras premisas, hoy la situación de emergencia sanitaria a nivel mundial por el COVID-19 –conocido comúnmente como coronavirus- vuelve a centrar la mirada sobre el rol fundamental que juega la comunicación, para lo cual se requiere profesionales formados en temas de salud y ciencia.

Para eso es preciso adelantarse a los problemas de salud, conocer las pautas de un periodismo y comunicación responsable y conocedor de este rol indispensable al servicio de la salud pública.

De allí que considerar unas pautas mínimas a la hora de comunicar temas de salud como la actual pandemia de Covid-19, puede servirnos  para promover el cambio necesario  y mantener conductas de acuerdo al momento emergente. A través de este decálogo, podemos contribuir desde nuestros espacios de comunicación a acercar información y elaborar estrategias comunicacionales propias para propiciar esos comportamientos saludables.

 

1-La función del periodismo es llevar información vital, comprensible y oportuna. Por lo tanto

2- Se debe promover el lenguaje claro: si bien el virus tiene una denominación científica,  hoy popularmente se lo conoce como “coronavirus”. En caso de utilizar la denominación científica, se debe explicar de modo simple y con lenguaje claro, lo específico de la enfermedad, sus riesgos y las medidas de prevención.  Usar la denominación “coronavirus” ayuda a que sea identificado por toda la población

3. Informar con rigor y seriedad sin causar pánico. Esto significa brindar conocimiento sobre los riesgos, pero fundamentalmente alentar comportamientos responsables a nivel comunitario e individual, las formas de minimizar los riesgos y promover conductas saludables.

4. Explicar con claridad la etapa de evolución en la que se está y los pronósticos científicos; situaciones problemáticas y formas de evitarla. Las explicaciones de científicos y especialistas tienen que servir para promover cambios de comportamiento de manera tal de minimizar los riesgos.

5. Informar diariamente -incluso en varias oportunidades en el día- sobre la situación. Eso despeja rumores y confabulaciones y alienta a actitudes responsables frente a lo que acontece.

6. Llamar a especialistas matriculados y debidamente identificados para analizar los temas. Poner en evidencia las actitudes deshonestas para desalentar el consumo de esos discursos.

7. No utilizar comparaciones, ni metáforas para analizar la situación, ni los casos, ni nada respecto a la pandemia. No realizar dramatizaciones. Este tipo de prácticas solo aumentan los temores, desvían el foco de atención y por lo tanto también desalientan comportamientos saludables.

8. Evitar revictimizar a quienes están afectados por la enfermedad. Preservar los datos personales de acuerdo al derecho a la intimidad. Desalentar toda práctica que pueda utilizarse para discriminar a las personas. Dar un trato respetuoso a favor del derecho de las personas.

9. Dar a difusión y aguardar las comunicaciones oficiales y los datos estadísticos de autoridades sanitarias

10. Difundir recomendaciones sanitarias de las autoridades de Salud en lenguaje sencillo, con campañas de alcance público para todos los sectores de la población y grupos de edad. No utilizar términos asociados a ideas de lucha, pelea, combate. No hablar de padecimiento, sino de personas afectadas. No utilizar el término contagio, sino propagación del virus.

 

*Sandra V Miguez, es Licenciada en Comunicación Social, egresada de la Universidad Nacional de Entre Ríos. Periodista diplomada en Salud y en Género, Consultora en Comunicación, Género y Salud. Durante más de 15 años dirigió www.saludenfamilia.com.ar

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