Entrevista a Carissa Véliz. “Nos estamos cargando la democracia a través de las violaciones a la privacidad”

En Privacidad es poder. Datos, vigilancia y libertad en la era digital, que acaba de publicar la editorial Debate, Carissa Véliz, profesora en la Facultad de Filosofía y el Instituto para la Ética en Inteligencia Artificial de la Universidad de Oxford, reivindica la privacidad y la soberanía digital de los individuos frente a la economía de la atención y el capitalismo de vigilancia de las grandes plataformas tecnológicas.Hay mucha gente que piensa que nuestro móvil “nos escucha”, porque justo cuando hablamos de un producto nos aparece un anuncio sobre él. Pero muchos expertos en privacidad dicen que a estas empresas no les hace falta escucharnos para saberlo todo de nosotros.

El problema es que no nos damos cuenta de cuántos datos estamos cediendo. Y cuánto se puede inferir de esos datos. Conozco gente que me dice eso de que les salen anuncios de casas después de hablar con alguien sobre cambiarse de casa, por ejemplo. En esas ocasiones la persona había hecho búsquedas previas y es probable que sea una información que los anunciantes han inferido. Dicho lo cual, conozco un par de casos de gente fiable, por ejemplo un abogado que se dedica a la protección de datos. Tuvo una conversación con su hija en la que mencionó un término muy particular, cómo llamar a un perro. Nunca había hecho una búsqueda de ello antes ni hablado del concepto. Y sin embargo le salió un anuncio con un término parecido. Eso me hace dudar. Y ahí está el problema. Que no te puedo garantizar cómo se usan esos datos. Una aplicación del móvil te pide acceso a tus datos y te promete que no los usa, pero no hay ninguna policía que vigile que eso es así.

Una cosa que queda clara en su libro es que el llamado capitalismo de vigilancia, es decir, las plataformas tecnológicas que viven de la extracción y comercialización de datos privados, vive exclusivamente de la publicidad.

Sabemos que damos nuestros datos a cambio de publicidad, pero es un conocimiento muy abstracto. Si te dicen “vamos a usar tus datos para ofrecerte publicidad de lo que te gusta”, piensas que no está mal. Pero no sabes lo que hay detrás, los data brokers, cómo funcionan, qué consecuencias tienen para tu vida y la sociedad.

Hemos tardado mucho en darnos cuenta de que los servicios de Google no son gratis. En el libro cuenta cómo la empresa descubrió su modelo de negocio.

En 2001, Google tenía mucho éxito pero no habían encontrado una manera de ganar dinero. Tenían muchos inversores impacientes y estaban en una situación desesperada. Y querían extender el negocio, no querían ser como Wikipedia o una plataforma solo académica o una ONG. No se les ocurrió otra manera de financiarse que usar los datos de sus usuarios para ofrecerles publicidad personalizada. En el libro cuento cómo eran conscientes de los problemas éticos que eso conllevaba. En 1998, Sergey Brin y Larry Page escribieron un paper en el que criticaban otros buscadores y explicaban que si un buscador ofrece anuncios existe la tentación de traicionar a los usuarios, porque al final trabajas para tus clientes. Fueron inteligentes porque decidieron mantener su plan en secreto. No anunciaron nada, en parte para no asustar a los usuarios ni atraer la atención de los gobiernos. Pero también porque de verdad creían que no estaban haciendo nada malo con esos datos. Sí sabían que había diferentes intereses y problemas pero no eran conscientes de lo peligroso que podía llegar a ser.

+ info: Letras Libres

Imagen: Paolo Chiabrando

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