La práctica periodística: la limitación de las fuentes y los relatos prefabricados

Redacción OCC InCom-UAB

Entrevista a Gemma Palà Navarro, galardonada con una mención especial en los XXXIII Premios CAC a la investigación sobre comunicación audiovisual por la investigación La construcción del relato periodístico de TV3 sobre el proceso soberanista de Catalunya (2014-2017). De la consulta del 9-N al referéndum del 1-O. Se trata de su tesis doctoral, codirigida por Carles Pont Sorribes y Mercè Oliva Rota, y presentada en el departamento de Comunicación de la Universidad Pompeu Fabra (UPF).
Palà es una joven investigadora que trabaja en las siguientes líneas de investigación: comunicación política/opinión pública, desinformación/fact-checking y ética periodística/rendimiento de cuentas. Es también la responsable de comunicación en el Ayuntamiento de Sallent (Bages) y colabora en tareas de coordinación editorial en el Instituto de Estudios Catalanes.
Gemma Palà colabora con el grupo de investigación de la UPF, coordinado por Cristina Morales y Guillem Suau. Y, en estos momentos, forma parte del equipo investigador del proyecto FACCTMedia. Instrumentos de rendición de cuentas ante la desinformación: Impacto de las plataformas de fact-checking como herramientas de accountability y propuesta curricular, dirigido por Marcel Mauri y Ruth Rodríguez, del departamento de Comunicación de la Universidad Pompeu Fabra.

¿Piensas que el periodismo político que se hace ahora es un periodismo de calidad?

Cada vez es más difícil hacer un periodismo de calidad, pero existe. En los grandes medios hay factores que condicionan mucho hacer un periodismo político de calidad. Investigando el caso del proceso soberanista lo que he visto es que existe una dependencia de las fuentes políticas. No porque el periodista voluntariamente busque un discurso interesado sino porque lo que le llegan son relatos que ya están prefabricados y a veces cuesta elaborar otro relato. Y aquí tiene mucho que ver la diversidad de fuentes que utilice el periodista. Otro factor a tener en cuenta, que determina la calidad informativa, es la falta de tiempo. La inmediatez de la información, sumada a la competencia entre medios, hace que muchas veces se publique información poco contrastada y de poca calidad. Se deben buscar ejemplos de referencia que dediquen recursos y tiempo suficiente para poder informarnos a través de medios que hagan periodismo de calidad.

Con la cultura digital la inmediatez informativa ha llegado a un nivel inimaginable hace pocos años. En relación con la comunicación política, ¿cómo crees que está afectando? ¿Podemos decir que tiene un efecto positivo o no?

Todo esto está relacionado con las fake news. Muchas veces pueden ser los propios medios que, conscientes o no, las hacen circular, pero también pueden ser grupos interesados, empresas o lobbies que quieran influir en un tema determinado y lo difundan por las redes. Con las redes es mucho más fácil aumentar la magnitud de la audiencia a la que puedes llegar, más que con los medios tradicionales, y a la vez con mucha más velocidad. Efectos positivos tiene, pero también negativos. Y los negativos, según de qué tema se trate, puede ser bastante grave. Seguramente durante todo este tiempo de pandemia ha llegado a circular una gran cantidad de información que no estaba corroborada. Pero, incluso, es posible que los propios profesionales no tuvieran conocimiento para contrastarla.

Una vez empieza a circular una noticia falsa, aunque después la desmientas, la información ya ha llegado. A pesar de ello, también encontramos ejemplos como el conflicto Ucrania-Rusia, con el presidente Zelenski que, gracias a las redes, ha podido explicarse en primera persona sin ninguna manipulación. Esto ha permitido visualizar una parte del conflicto que no se está explicando, ya sea porque el periodista no puede estar en primera línea o porque no hay ningún intermediario que filtre la información.

En resumen, hay efectos positivos y negativos, y ello dependerá del conflicto, del periodista y del medio que represente o de la empresa que de la información. Es muy importante ver el origen de donde sale esa información.

“Si un lector se queda con un primer filtro que ya le han hecho, tiene muchas más probabilidades de estar desinformado”

¿Estarías de acuerdo con la idea de que ahora, como ciudadanos, estamos más desinformados que nunca?

Es más fácil estar desinformado si te quedas solo con lo primero que ves. Si tú eres un lector “cómodo”, por decirlo de alguna manera, seguramente te quedarás con aquella información y la darás por buena por la confianza que tienes en aquel medio. Aquí tiene mucho que ver la pedagogía que se haga y el conocimiento que tenga cada consumidor. Como lector debes tener la capacidad o la voluntad de mirar otras informaciones e intentar contrastar la noticia. No es necesario hacer un gran análisis, solo con que mires dos medios opuestos o diversos perfiles en las redes podrás corroborar la información. Pero si un lector se queda solo con un primer filtro que ya le han hecho, tiene muchas más probabilidades de estar desinformado.

¿Consideras que las plataformas de verificación de datos son útiles para combatir la desinformación? ¿Serían necesarios proyectos de otros tipos para combatir el problema de la expansión de las noticias falsas?

Sí, totalmente. Las plataformas de verificación son necesarias para ayudar a desmentir o, al contrario, para validar ciertas informaciones que corren por las redes. Esta tarea no es nada fácil y, por eso, son los y las profesionales quienes deben llevarla a cabo, ya que el usuario no dispone de los recursos necesarios (y probablemente tampoco de suficiente conocimiento) para saber si aquello que está viendo o leyendo es cierto. Por

suerte, cada vez son más las iniciativas que se dedican a hacer este análisis de los datos, ya sea desde organizaciones sin ánimo de lucro, desde los mismos medios o bien desde redes sociales, como es el caso de Facebook.

De hecho, los canales o medios que más capacidad tienen de propagar noticias falsas son también los que reciben más presión para que hagan lo posible para disminuir el impacto de estas, precisamente por las consecuencias que se derivan. Un ejemplo muy claro fue la campaña electoral de Donald Trump en las elecciones norteamericanas; se acusó a Facebook de dar vía libre a las acusaciones infundadas que Trump hacia sobre sus adversarios, una actuación que se consideró determinante del voto de los norteamericanos, que fueron incapaces de diferenciar lo cierto de lo falso.Por esta razón es tan importante que la verificación de datos sea muy activa en periodos de campañas electorales, cuando se acentúan los intereses partidistas, o en situaciones de crisis, ya sea un conflicto bélico o una crisis sanitaria como la COVID-19, etc.

Es importante citar el Observatorio Europeo de análisis y prevención de la Desinformación (ObEDes), que vela para hacer frente a este fenómeno también desde la educación. Y aquí cada vez son más los ejemplos de buenas prácticas; un ejemplo reciente es Verificat, una plataforma que, aparte de contribuir a desmentir noticias falsas, también ofrece talleres y cursos para explicar a la ciudadanía de qué recursos y herramientas dispone para hacer frente a la desinformación.

Según las conclusiones de tu análisis y, en términos generales, ¿cómo definirías el tratamiento informativo del proceso soberanista de Cataluña durante los dos periodos referendarios en TV3?

Para el análisis del contenido me centré en el Telenotícies vespre de TV3 y analicé los eventos más significativos del periodo entre la consulta del 9-N de 2014 y el 1-O de 2017, un total de casi 600 noticias. Se puede decir que hubo una atención mediática muy elevada y creciente, hasta llegar a dedicar el 80% del contenido del TN al Procés cuando se acercaba el referéndum del 1 de octubre.

También analicé los actores que aparecían en estos informativos y, en este sentido, sí que diría que hubo una presencia mayor de los líderes soberanistas. Pero si se compara el periodo de la consulta del 9-N con el del 1-O, el porcentaje que se destina a los soberanistas disminuye ligeramente en el segundo periodo y, por el contrario, aumenta el de las voces más neutrales o del bloque que se mantenía más al margen, dándole así más presencia.

En este sentido, una de las reflexiones de la tesis es que había poca voz de posturas más intermedias o que no estaban ni en un bando ni en el otro. Parecía que había solo dos soluciones posibles y pocas veces se hablaba de una tercera opción, a pesar de que TV3, a medida que avanzaba el Procés, lo visibiliza más. El resultado final es que tuvo más presencia lo que se decía desde el sector soberanista.

A nivel de discurso, la tesis se ha fijado en los frames genéricos y específicos y aquí sí que se ve mucho que el sector soberanista era presentado como un bando muy fortalecido, que cada vez tenía más poder y sus actuaciones no eran cuestionadas desde los informativos. Y en los momentos que había los impedimentos legales por parte del Estado Español se presentaba más como víctima. Y, de aquí, salía la legitimación del derecho a voto.

Un aspecto importante es que TV3, a diferencia de otros medios, daba más voz a la ciudadanía. Y esto antes se hacía muy poco. El hecho de ir a pie de calle a las manifestaciones a pedir la opinión de la gente, fuera unionista o soberanista, también ayudaba a crear un relato más diverso no solo a través de fuentes políticas sino de la propia ciudadanía.

¿Crees que los periodistas se preocuparon para ayudar a entender el Procés, explicando la información? O, quizás, ¿fue más evidente la necesidad de consolidar una opinión a favor? O, quizás, ¿se combinaron los dos objetivos? ¿Cuál es tu opinión?

En ningún caso se quiso consolidar una opinión. Por el principio de la profesionalidad periodística, ningún periodista debería opinar sobre el relato. A partir de las entrevistas a redactores y editores realizadas en mi tesis doctoral, podemos decir que en ningún momento hubo nada que lo hiciera pensar. Justamente lo que admiten los periodistas era la dificultad que tuvieron por desvincularse del relato por la proximidad emocional que tenían con el conflicto. A medida que avanzada, les era más difícil distanciarse. Lógicamente todos demostraron ser muy conscientes de que aquello que explicaban tenía una transcendencia muy importante. También admitieron que había cierta vigilancia, tanto por parte del sector político como por los propios ciudadanos.

Los periodistas entrevistados explicaban que toda la información que les llegaba siempre la contrastaban e intentaban dar otra versión. Sí que seguían una línea editorial, pero en ningún momento a nivel individual se posicionaban.

¿Cómo valoras el uso de las fuentes de información? ¿Fueron variadas? ¿Dominó un tipo de fuente sobre otra?

Las fuentes son bastante limitadas y claramente juegan las fuentes políticas. Casi todas las informaciones eran de fuentes políticas. Y esto es un problema porque no se está equilibrando la balanza. Sí que hay fuentes expertas o académicas, pero valorando los resultados del análisis se concluye que se debería haber potenciado mucho más: por ejemplo, buscar expertos de derecho, de política, de historia, y no quedarse solo con la información facilitada por los políticos. Se podía contextualizar mucho más hablando también sobre el origen del conflicto y sus causas indirectas y menos verbalizadas. Con más variedad de fuentes se podría ofrecer otras visiones más diferentes y expertas.

¿Son necesarios los medios locales? ¿Qué papel debe tener la comunicación de proximidad actualmente, en un mundo hiperconectado?

Los medios locales son necesarios porque como ciudadano de un lugar pequeño te importa mucho lo que pasa allá donde vives. A nivel de conflictos políticos o sociales no es lo mismo, pero el ciudadano a nivel local debe seguir informado de la misma forma que a nivel estatal o autonómico.

Los medios locales tienen más espacio para hacer un periodismo más de investigación y más reflexivo o crítico, ya que tampoco tienen una presión política y económica como los medios de alcance territorial más grande. Como las noticias más globales ya estarán en otros medios, los locales pueden dedicar espacio a visibilizar temas sociales de los que se habla poco y, por ejemplo, potenciar los reportajes o el periodismo crítico.

A raíz de tu experiencia en el Ayuntamiento de Sallent, ¿qué estrategias consideras que son útiles para el desarrollo de este ámbito? ¿Y cuáles serían los principales obstáculos?

Desde la Administración pública debes poder llegar a todos los públicos. Debes adaptarte a todos los targets, no solo dirigirte a alguno de concreto. Hay cierta obligación de que sea así porque se está al servicio del ciudadano y debes llegar a todo el mundo. Las estrategias tienen que ver, sobre todo, con el análisis de nuestros targets y la diversificación de los canales de comunicación porque debes fragmentar tu audiencia y saber a través de qué canal puedes llegar mejor.

Desde el Ayuntamiento una misma información la debes explicar de muchas formas y de manera atractiva. Una administración tiene la información que tiene y la debes dar a conocer. La gran dificultad es saber cómo poder llegar a la gente y generarle interés para que siga la información del consistorio, por eso se debe pensar muy bien cómo hacerlo. Las redes son una opción a tener muy cuenta, pues también funcionan muy bien en el ámbito de la administración pública.

Y en lo que se refiere a los obstáculos, como responsable de comunicación debes intentar mantenerte neutral y, por mucho que te quieran influir, mantenerte al margen y ser lo más objetivo posible, ya que no estás al servicio ni de la política ni del gobierno. Todo es a pequeña escala si lo comparamos con administraciones más grandes, pero igualmente debes intentar no contaminarte.

Enhorabuena por la mención especial en los XXXIII Premios CAC. ¿Cómo has vivido esta experiencia?

Estoy muy contenta y agradecida tanto por lo que supone el reconocimiento de recibir un premio por parte del CAC como por premiar la investigación en catalán. Es muy importante que haya este reconocimiento ya que así se visibiliza que se está haciendo investigación de diferentes temas y disciplinas y que se está haciendo aquí en Cataluña. También es un reconocimiento importante por el esfuerzo que supone hacer una tesis doctoral. La tesis doctoral es lo que más constancia y esfuerzo me ha supuesto de todo mi periodo de estudios, es el reto más grande y más duro académicamente hablando. También quiero destacar que el hecho de que las cuatro premiadas de esta edición seamos mujeres es una gran satisfacción porque esto significa que la investigación femenina catalana se valora y va saliendo a la luz.

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