Gary Lineker rompe la utopia de la imparcialidad

 

Selección

Mauricio Cabrera

Sus audiencias son globales.

Sus oportunidades lo son también.

Los streamers españoles son capaces de llenar el Auditorio Nacional de la Ciudad de México con aforo para 10 mil personas en los Premios Esland.

Más del 40% de la audiencia de Ibai Llanos es de Latinoamérica.

En YouTube han entendido que eso pasa también con sus principales creadores.

De ahí que lancen nuevas alternativas para que el contenido viaje sin restricciones de idioma.

De eso hablo en el nuevo episodio de Upload Inc.

Gary Lineker está reventando la cancha.

Como cuando era futbolista.

Pero ahora en los medios.

Un tuit suyo ha provocado un escándalo de proporciones mayúsculas para la BBC.

Gary Lineker @GaryLineker

@a_webb @secrettory12 There is no huge influx. We take far fewer refugees than other major European countries. This is just an immeasurably cruel policy directed at the most vulnerable people in language that is not dissimilar to that used by Germany in the 30s, and I’m out of order?2:25 PM ∙ Mar 7, 202374,611Likes12,446Retweets

La BBC consideró que ese tuit contra la nueva política de asilo en el Reino Unido representaba una violación a sus códigos de imparcialidad.

La decisión fue suspender a Lineker.

Mandar a la banca a su presentador estrella.

Mostrar que ni siquiera él podía pasar por encima de los estatutos institucionales.

Demostrar que la empresa pesa más que la persona.

Incluso que una que percibe más de 1.6 millones de dólares de sueldo por año.

Pero ese argumento terminó palideciendo en cuanto estalló el escándalo en redes sociales.

A Lineker le quitaron las cámaras y el micrófono, pero no el alcance de sus cuentas personales.

Lo respaldan 8.9 millones de seguidores en Twitter.

1.2 millones en Instagram.

Y decenas de presentadores y trabajadores de la propia BBC a los que no les gustó la decisión.

Es una figura pública con la particular devoción del futbol y el respeto que se ha ganado en televisión desde 1999.

Pero es ante todo el resultado de una era en que no va más la idea de los medios sin libertad de expresión.

De ahí que la BBC haya tenido que dar marcha atrás reconociendo que hay áreas grises sobre las que deben aprender a trabajar.

Que con Lineker esas áreas grises pasan tanto por lo correcto o incorrecto que puede resultar sancionar la opinión como por el hecho de que Lineker no es un empleado sino un colaborador.

Y que las condiciones son distintas por más que existiera la llamada cláusula Lineker que le recomendaba ceñirse a los fundamentos de la BBC.

El debate sirve como insignia de una ruptura de paradigma para toda la industria.

Resuena porque ocurre en uno de los máximos representantes del periodismo tradicional.

Resuena porque es Gary Lineker.

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