+ info: Tirant lo Blanch

Cada vez que nos movemos con el teléfono móvil encendido, con cada “clic” que hacemos en una web o con cada compra electrónica que realizamos, dejamos rastros digitales que se almacenan en ingentes repositorios de información, a partir de los cuales las grandes corporaciones tecnológicas construyen patrones y previsiones de comportamiento. Los datos son el combustible de los sistemas de inteligencia artificial; sirven para esa publicidad personalizada que nos quiere empujar a comprar justo aquello que queremos o podríamos querer. Pero también sirven para fines de interés general: la prevención de riesgos naturales, la gestión de la justicia, una distribución objetiva del crédito y del seguro, el diagnóstico de enfermedades y la gestión de pandemias? Más allá de la privacidad, objeto de disposiciones legales exigentes en Europa, estos usos de la huella digital plantean problemas éticos nuevos, desde el concepto de libertad del consumidor hasta la veracidad de los resultados y el control por terceros de decisiones delegadas a procesos automatizados y a “máquinas que aprenden”. ¿Cómo enfocar su regulación? ¿Qué elementos deben tener en cuenta los responsables de empresas e instituciones a la hora de automatizar o implementar algoritmos? ¿Cómo educar para que el ciudadano aprenda a discernir y a moverse con sentido crítico en el mundo digital? El libro aborda estos temas que se corresponden con algunas de las ponencias y las conclusiones de un grupo de expertos reunidos durante más de cincuenta horas a lo largo de dos años por la Fundación Pablo VI.

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