Su presidencia ha cambiado la forma en que los estadounidenses se comunican en la Red al aumentar su división y desconfianza, determinar sus normas y reglas, y mostrar una perspectiva en la que, en Internet, cada día que pase será más surrealista.

Kaitlyn Tiffany (The Atlantic)

Estar en la Red ha cambiado a Donald Trump. Fue el candidato de Internet en 2016 –aparece en la definición de meme god (el dios de los memes) del Urban Dictionary– y su campaña aprovechó el poder de la publicidad de Facebook para vencer a Hillary Clinton. Desde entonces, su obsesión con los pequeños agravios y las teorías conspirativas que tan bien funcionan en Twitter, una plataforma utilizada por solo el 22 % de la población estadounidense, ha seguido aumentando. En varias ocasiones, el presidente ha empleado las publicaciones de Reddit para ayudarle a hacer observaciones o proferir amenazas.

Obviamente, Trump también ha cambiado Internet de diversas formas. Durante su primer mandato, los estadounidenses han visto cómo su gobierno disfrutaba de destruir la neutralidad de la Red: el principio fundamental de una internet libre y abierta. Hemos tenido que preguntarnos si las plataformas de redes sociales debían penalizar al presidente por amenazar y glorificar la violencia, y si el presidente podría a su vez prohibir las empresas de internet que no son de su agrado. Hemos visto a algunas personas convertirse en consumidoras compulsivas de malas noticias y emocionalmente bloqueadas, mientras que otras se han unido a la #Resistance para participar en el postureo ético viral y crear una microeconomía de marketing político.

Sin embargo, el impacto de Trump en internet es más grande que sus memes más extraños o sus peleas más prolongadas en Twitter. Su presidencia ha cambiado la forma en que los estadounidenses se comunican en la Red al aumentar su tono de división y desconfianza, determinar sus normas y reglas, y mostrar una perspectiva en la que, en Internet, cada día que pase será más surrealista que el anterior. Recordaremos estos años como una época de gran agitación en prácticamente todo lo relacionado con estar en la Red: Internet es un lugar esencialmente diferente de lo que era en 2016, y al utilizarlo como lo hace mucha gente ahora, la influencia del presidente es innegable. Cuatro años después, los estadounidenses apenas se hacen una idea de cómo Trump ha alterado su vida diaria y cabe esperar que cuatro de los cambios más importantes perduren.

Trump ha convertido los memes en algo aburrido   

Durante las primarias presidenciales de 2016, Vic Berger, el artista de Vine, hacía inquietantes vídeos de seis segundos que mostraban a los candidatos republicanos como figuras absurdas. Se centraba en los momentos en que parecían más auténticos: Jeb Bush era un espectro de alguien que se esfuerza, que conoce las palabras pero no las expresiones faciales humanas; Trump repetía frases y gestos extraños, como señalar a la gente con los pulgares. Saltaron muchas alarmas. Millones de personas vieron los clips, llenaron los comentarios de expresiones de sorpresa y The New Yorker calificó a Berger de “satírico político para las elecciones en Internet”.

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