La inteligencia artificial como instrumento de extractivismo del conocimiento

Matteo PasquinelliVladan Joler

1. Algunos esclarecimientos respecto del proyecto de mecanizar la razón

El Nooscopio es una cartografía de los límites de la inteligencia artificial, concebida como una provocación tanto a la ciencia de la computación como a las humanidades. Todo mapa presenta una perspectiva parcial, una manera de provocar debate. Del mismo modo, este mapa es un manifiesto –de disidentes de la IA. Su principal objetivo es desafiar las mistificaciones de la inteligencia artificial. Primero, en tanto definición técnica de la inteligencia, y segundo, como forma política supuestamente autónoma de la sociedad y de lo humano. 1 En la expresión “inteligencia artificial” el adjetivo “artificial” remite al mito de la autonomía tecnológica: insinúa las caricaturescas “mentes alienígenas” que se auto-reproducen en silicio, pero sobre todo, en realidad, mistifica dos procesos reales de alienación: el crecimiento de la autonomía geopolítica de las compañías hi-tech y la invisibilización de la autonomía de los trabajadores a escala global. El proyecto moderno de mecanización de la razón humana claramente ha mutado, en el siglo XXI, en un régimen corporativo de extracción del conocimiento y colonialismo epistémico. 2 Esto no sorprende, ya que los algoritmos de aprendizaje maquínico (machine learning) son los más poderosos algoritmos de compresión de información.

El propósito del Nooscopio es secularizar la IA, llevarla del status de “máquina inteligente” al de instrumento de conocimiento. En lugar de evocar leyendas de cognición alienígena, es más razonable considerar al aprendizaje maquínico como un instrumento de magnificación del conocimiento, que ayuda a percibir características, patrones y correlaciones a través de vastos espacios de datos inaccesibles al alcance humano. En la historia de la ciencia y la tecnología, esto no es nuevo: ya ha sido realizado por instrumentos ópticos durante las historias de la astronomía y la medicina. 3 En la tradición de la ciencia, el aprendizaje maquínico es solo un Nooscopio, un instrumento para ver y navegar en el espacio del conocimiento (del griego skopein, “examinar, mirar” y noos “conocimiento”).

Tomando la idea de Gottfried Wilhelm Leibniz, el diagrama del Nooscopio aplica la analogía de los medios ópticos a la estructura de los aparatos de aprendizaje maquínico. En la discusión acerca del poder de su calculus ratiocinator y “números característicos” (la idea de diseñar un lenguaje numérico universal para codificar y resolver todos los problemas del razonamiento humano), Leibniz propone una analogía con los instrumentos de magnificación visual como el microscopio y el telescopio. Escribe: “Una vez que los números característicos hayan sido establecidos para la mayoría de los conceptos, la humanidad poseerá un nuevo instrumento que mejorará las capacidades de la mente en mucha mayor medida que los instrumentos ópticos fortalecen nuestros ojos, y reemplazará al microscopio y al telescopio en la misma medida en que la razón es superior a la vista” (Leibniz, 1677/1951, p. 23). Aunque el objetivo de este texto no es reiterar la oposición entre culturas cuantitativas y cualitativas, el credo de Leibniz no necesita ser seguido. Las controversias no pueden ser computadas conclusivamente. El aprendizaje maquínico no es la mejor forma de inteligencia.

Los instrumentos de medición y percepción siempre tienen sus aberraciones intrínsecas. Del mismo modo en que las lentes de microscopios y telescopios nunca son perfectamente curvilíneas y suaves, las lentes lógicas del aprendizaje maquínico encarnan fallas y sesgos. Poder comprender el aprendizaje maquínico y registrar su impacto en la sociedad implica estudiar en qué grado los datos sociales son difractados y distorsionados por estas lentes. Esto se conoce generalmente como el debate sobre sesgos en IA, pero las implicaciones políticas de la forma lógica del aprendizaje maquínico son más profundas. El aprendizaje maquínico no trae una nueva época oscura sino una de racionalidad difractada, en la cual, como se mostrará, una episteme de causalidad es reemplazada por una de correlaciones automatizadas. De manera más general, la IA es un nuevo régimen de verdad, prueba científica, normatividad social y racionalidad, que frecuentemente toma la forma de alucinación estadística. Este diagrama manifiesto es otro modo de decir que la IA, el rey de la computación (fantasía patriarcal de conocimiento mecanizado, “algoritmo amo” y máquina alfa) está desnudo. Aquí estaremos espiando dentro de esta caja negra.

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