La resistencia contra la sociedad datificada debe ser colectiva y transversal

 

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Por Redacción OCC InCom-UAB

¿Cómo podemos usar los datos para fomentar la acción colectiva, generar imaginarios, estimular la implicación social y trabajar por una sociedad más democrática, justa y participativa? Si tuviéramos que resumir el contenido de esta crónica, esta sería una buena frase.

Emiliano Treré, codirector de Data Justice Lab de la Universidad de Cardiff, protagonizó el seminario abierto organizado por la Universidad Oberta de Catalunya (UOC), con el título Justicia social, acción colectiva e imaginarios alternativos en la era de los datos el pasado 6 de marzo. Treré es experto en activismo social, datos y justicia social. Con una mirada muy crítica sobre el uso extensivo de datos y algoritmos en nuestra sociedad, Treré nos hizo reflexionar sobre qué quiere decir vivir en una sociedad datificada y nos habló también acerca de la justicia de datos y los algoritmos de resistencia. El encuentro fue en una sala de un edificio de la UOC en el distrito 22@ de Barcelona.

¿Qué es la Justicia de Datos?

“La justicia de datos se ve más como una agenda de investigación, que nos permite reunir lo que consideramos áreas clave de la intersección entre la dataficación y la justicia social”, explica Treré. Y, a continuación, se lamenta diciendo: “esto es así porque la literatura sobre tecnología, tanto digital como de datos, ha ignorado la justicia social”. De hecho, el Data Justice Lab nace de la exigencia de trasladar el discurso desde una preocupación individual sobre la privacidad a una preocupación estructural sobre la sociedad alrededor de la justicia. Para Treré, “la resistencia que se articula contra sistemas de datos y sistemas de algoritmos debe ser colectiva si quiere tener algún tipo de impacto”.

Sociólogos de datos

Treré se incorpora al Data Justice Lab en 2017, donde hacía ya dos años que se estaba formando. Su contribución a la justicia de datos viene desde el activismo y de su análisis académico crítico.

Así explica qué hacen en Data Justice Lab: “analizamos críticamente el impacto del sistema de datos y datificación, entendido como la transformación de cualquier tipo de acción humana en un dato”. En el centro, dice que se consideran “sociólogos de datos”, pero todos tienen una larga trayectoria en ciencias sociales aplicada a los movimientos sociales. El Data Justice Lab examina la compleja relación entre la datificación y la justicia social, destacando la política y los impactos de los procesos basados en datos y en big data.

Se debe sistematizar y teorizar acerca de la sociedad de datos

Para hablar de datificación crítica, Treré pone encima de la mesa su libro Data Justice y su proyecto Datified Society.  El texto, publicado por Sage Publications y escrito conjuntamente con los otros codirectores de Data Justice Lab (Lina Dencik, Arne Hintz y Joanna Redden), es una guía para entender las injusticias socials en una sociedad de datos. El libro invita a desafiar y a reimaginar estas injusticias.  

A Data Justice se realiza un mapeo de cómo se está investigando la justicia de datos. El manual está destinado a investigadores e investigadoras, pero también a estudiantes, debido a que hay poca literatura al respeto. Como autores, “sentíamos la necesidad de hacerlo para sistematizarlo”, confiesa. Treré explica que “se basan en diferentes proyectos que se han realizado durante los últimos años”, pero a la vez aclara que la publicación “es necesaria para conceptualizar, hacer teoría y apuntar un camino”.  Según explica, quieren proporcionar algo normativo, mostrar los valores y los principios de la Justicia de Datos y aportar su conocimiento. Y esto solo acaba de empezar, pues este libro es el primero de una serie.

Escrito a ocho manos, es una obra ambiciosa, pues no solo hace un mapeo, sino que además utiliza un lenguaje muy comprensible. Recoge, por ejemplo, los resultados de una investigación de Joana Redden que duró cinco años, que ha permitido conocer los daños que pueden llegar hacer los datos y las consecuencias reales que pueden comportar a las personas de todo el mundo. La obra también incluye un capítulo sobre cómo se está dando ahora la lucha contra estos sistemas, contra los que ya están y para evitar que se continúen desarrollando.

El objetivo general es ayudar a comprender los problemas que implica vivir en una sociedad informatizada. El documento explora las transformaciones que se están generando al margen de los gobiernos, la ciudadanía política y la sociedad civil. Es muy preocupante la naturaleza de los daños, las relaciones de dominación y resistencia, de derechos y libertades. La noción de Data Justice nos lleva a una preocupación colectiva. Lo vemos como un concepto y una práctica a la vez. En estos términos se expresa Treré.

La datificación coloniza nuestra vida

Pero Treré aclara que esto no es una lucha nueva, se da desde hace muchas décadas: “No es nada nuevo. Lo único que ahora, con una sociedad datificada, se da alrededor de sistemas a través de los cuales pasa la opresión y la dominación que forman parte de nuestra vida cotidiana. Esto debe preocupar a todos”. Este mundo, defiende Treré, no debe pertenecer a una pequeña élite: “Tenemos que trabajar para que este lenguaje y estas preocupaciones y peligros sean patrimonio de la gente de a pie. La datificación, como proceso de transformación de cualquier tipo de comportamiento en datos, de cualquier acción o servicio en datos, de su explotación y comercialización está colonizando todos los aspectos de nuestra vida”.

Desafiar injusticias y abusos en la sociedad datificada

Treré afirma que “la creciente dependencia de las tecnologías basadas en datos, en todos los ámbitos de la vida social, forma parte de la reconfiguración no solo de la forma en la que accedemos a los recursos, a los servicios y a las necesidades básicas sino de la forma en que llegamos a comprender el mundo social”. Como sociólogo, “este es el reto”, dice.

Según Treré, la visión que tenemos a través de la justicia social puede desafiar injusticias y abusos concretos en relación con la sociedad actual datificada. Diversos teóricos de la justicia social están dialogando para ver qué se puede hacer ahora con estos sistemas, teniendo muy en cuenta que estos avances tecnológicos se producen de forma muy rápida. “Avanzan más rápidamente que las reflexiones y medidas que podamos tomar”, dice Treré.

El libro hace un montón de preguntas. ¿Qué significa para la sociedad la creciente dependencia de tecnologías basadas en datos? ¿Cambia lo que podemos hacer y decir, según los servicios a los que podemos acceder? ¿Cómo entendemos las oportunidades que se presentan? Y, sobre todo, ¿a quién afecta y cómo? Estas son el tipo de cuestiones que vertebran la obra, que pretende abrir el diálogo con las instituciones que quieren luchar y tomar medidas contra los daños provocados por los datos y este tipo de sistemas.

Pero no solo se deben tomar medidas políticas, se deben crear marcos conceptuales que nos ayuden a guiar más este debate, remarca Treré. Es todo un desafío “para que no quede todo solo en un libro como marco de referencia”, explica el investigador.

No se debe perder el optimismo

Son tiempos donde ser optimista es muy duro, pero pensamos que es algo que siempre se ha dado y se debe visibilizar, se debe estudiar y conceptualizar dentro del sistema. Si quieres tener visibilidad e impacto, debes lidiar con los algoritmos en tu vida cotidiana. Es una realidad. No es nuevo, es el pan de cada día. El algoritmo impacta y estructura el trabajo de todos. La elección de cualquier escuela pasa por procesos algorítmicos; la salud, también. El trabajo en plataforma es cada vez más opaco y más injusto. Y todo esto pasa a formar parte de nuestra vida cotidiana con dinámicas que no entendemos y contra la cuales intentamos luchar. Esta es la mirada de Treré.

El trabajo de Data Justice también profundiza sobre los imaginarios algorítmicos alternativos: “Si no puedes pensar una mejor sociedad datificada, no puedes actuar en ella para intentar cambiarla”, afirma Treré. El investigador piensa que todavía se puede cambiar y que no está todo automatizado, no está todo dominado, no está todo cerrado. Sobre la resistencia de datos todavía podemos hacer cosas, confiesa Treré. “Donde hay poder, hay resistencia”, diu Treré.

Hay una nota positiva en todo esto, en las luchas que se están configurando. En el activismo de datos también se puede trabajar para prevenir y para aprender a hacer las cosas con antelación, evitando así su efecto dañino.

En defensa del activismo proactivo

Hay dos formas de activismo de datos: una es proactiva y la otra, reactiva. La reactiva es una reacción delante de lo que ya ha pasado y la proactiva es hacer algo aprendiendo de los patrones del pasado que no han ido bien y poder así prevenirlo. De esta manera es como se puede parar una versión de la datificación que no nos gusta antes de que llegue.

Pero, a la vez, Treré también aclara que no es una cuestión solo de algoritmos, sino que es una preocupación que deben incorporar todos los movimientos activistas, porque esta es una cuestión transversal. Además, todos están invitados a participar de esta lucha, porque es un asunto que vertebra nuestra interacción con la sociedad.

Treré acaba diciendo que no puede haber una sociedad datificada, si no hay una sociedad. Efectivamente, antes de todo, hay personas en sociedad. No hace falta añadir nada más. Es evidente la importancia de este tipo de reflexiones.

Imagen de Reto Scheiwiller en Pixabay

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