Por Amparo Huertas Bailén (Cátedra UNESCO de Comunicación InCom-UAB)

La Fundació Josep Irla ha presentado el estudio «Ciberactivisme feminista a Catalunya: El cas del 8M de 2018», realizado por Berta Florés, periodista especializada en género y colaboradora en diversos medios de comunicación. Florés obtuvo la Beca de Estudis Feministes Nativitat Yarza 2018.

El acto se ha hecho de forma online, a través del canal de Youtube de la Fundació Josep Irla, el dia 4 de marzo. La periodista Elisenda Rovira ha conversado con Berta Florés sobre los  aspectos clave para entender el ciberactivismo feminista, sus dinámicas, aciertos i retos.

Internet, altavoz y punto de encuentro

«El activismo ha encontrado en las redes sociales un lugar desde el que se puede trabajar de forma más horizontal», afirma Berta Florés. En primer lugar, la autora del estudio considera que el espacio digital permite llegar a mucha más gente que cuando la comunicación se reducía al espacio físico (offline). Por ejemplo, ahora ya se puede afirmar que ha ayudado a romper con un silencio histórico y tenemos un ejemplo cercano en Cataluña, el caso del Institut del teatre (presunto acoso sexual y abuso de poder a alumnas/os por parte de miembros del personal docente del centro). Y, en segundo lugar, Florés ve este entorno como «un buen punto de encuentro de personas con intereses comunes». Internet facilita la organización y permite trabajar desde fuera de las grandes ciudades, donde se concentra la mayor parte de las actividades. Las redes permiten la creación de alianzas y la generación de nuevos proyectos, contribuyen así al desarrollo del activismo en las calles.

Internet no se creó pensando en la transformación social -es más, recordemos que su origen fue para uso militar- pero, de alguna manera, es una herramienta que ha acabado ayudando a que esta sea posible, resume Florés.

Ahora bien, el espacio digital tampoco puede ser considerado como un espacio imprescindible, es necesario dimensionar y matizar su importancia. «Es un aliado y un complemento fundamental», pero la autora del estudio defiende que el trabajo presencial continua siendo fundamental. No hay nada que pueda sustituir la discusión cara a cara en las asambleas – al menos, de momento-.

Cómo perseguir las agresiones digitales

Florés es muy consciente de que es muy difícil perseguir la violencia en las redes; a veces, se ejerce desde cuentas anónimas y no siempre es fácil reconocerla como agresiones. Se trata de acciones que quieren silenciar la voz de las mujeres y muchas veces consiguen que la mujer víctima de los ataques modifique su comportamiento o, incluso, llegue a abandonar las redes.

No obstante, Florés también apunta avances. Por ejemplo, ahora ya está tipificada la violencia machista en las redes y destaca proyectos como el de Donestech, que, entre otras actividades, ayudan a les mujeres a saber cómo responder a los ataques.

8 de mazo de 2018: construcción de nuevas narrativas periodísticas

Berta Florés defiende la necesidad de no perder la memoria relacionada con la utilidad de las redes para reforzar los movimientos activistas. El 8 de mazo de 2018 la lucha feminista tuvo un eco impresionante i, según Florés, el papel de las redes fue decisivo.

Desde el ámbito periodístico, se hizo un trabajo muy importante. Por ejemplo, el Col·legi de Periodistes de Catalunya se sumó al «Manifiesto 8M: las periodistas paramos». Cerca de 7 mil periodistas y profesionales de la comunicación firmaron este documento, en apoyo de la huelga general feminista convocada. El documento denunciaba: la brecha salarial, el techo de cristal, la precariedad, la inseguridad laboral, el acoso sexual y el menosprecio que reciben las mujeres.

Pero, Florés, en su trabajo, destaca sobre todo la formación de un equipo de mujeres que se encargaron de informar sobre todo lo relacionado con aquella jornada, aportando así nuevas narrativas periodísticas, narrativas hechas con perspectiva de género al 100%. Según explica Florés en su estudio, en enero del 2018 se creó una comisión de comunicación con mujeres de diferentes puntos de Cataluña, encargadas de diseñar la estrategia de prensa, redes sociales y web del 8M en Cataluña. Se reunían de forma online -un hecho que ahora con el efecto de la pandemia en la manera de comunicarnos no llama la atención pero que, en aquel momento, no estaba tan normalizado- y empleaban Telegram o Skype.

Retos de futuro

Florés, recordando el trabajo de Remedios Zafra, defiende la necesidad de que las mujeres puedan llegar a ocupar puestos de trabajo y cargos desde los que introducir su mirada. Por ejemplo, en el área de los videojuegos. Sería necesario rehabitar las redes y hacer un espacio a la medida de las mujeres, dice la autora del estudio.

Pero … tiene sentido que la lucha feminista se desarrolle en un espacio propiedad de unas entidades que nada tienen que ver con el feminismo? Y esta paradoja se hace especialmente evidente cuando no se dan las condiciones necesarias para hacer un diálogo correcto. Efectivamente, hablamos de Twitter.

Florés considera que el diálogo feminista necesita tiempo (tiempo para escuchar, tiempo para reflexionar,…), dar espacio a los matices y tener en cuenta los cuidados, la empatía,… En cambio,  Twitter acaba siendo un espacio agresivo, que alimenta la confrontación y la polarización. Las autoras de discursos feministas quedan aquí demasiado expuestas i desprotegidas. Twitter, dice Florés, no es un espacio neutro y, junto al feminismo, puedes encontrar información sobre pornografía o racismo: «se hace difícil realizar aquí un debate con las condiciones que éste precisa».

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