Los Javis: «Con ‘Veneno’ nos hemos dado cuenta de que la ficción sí tiene que ser responsable»

 

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«Pero, joder, es que son muy buenos». Así acaban la mayor parte de críticas a los Javis: con una rendición del odiador. Porque puede parecer que hay muchas razones para que Javier Calvo (Madrid, 1991) y Javier Ambrossi (Madrid, 1984), la pareja profesional y sentimental más mediática del país, den rabia. Crispen. Se puede alegar agotamiento ante su omnipresencia viral, un cierto cansancio de tanta exposición. Pero eso es dar rodeos, es esconderse y trampear. Lo que ocurre de verdad con los Javis es mucho más sencillo: tienen talento, éxito y exhiben un perpetuo buen humor. Tres razones que acostumbran a hacer chirriar dientes cuando van por separado, pero que cuando llegan juntas y en grandes dosis —harto infrecuente— son un cóctel detestable de primera categoría. Al menos aquí. 

No quieren que les importe eso. Se esfuerzan para que no lo haga. En parte, porque si lo hiciera no habrían llegado hasta aquí. Seguirían siendo actores efímeros de éxitos adolescentes, con papelitos menores y toneladas de frustración. Si hubieran hecho caso a quienes los consolaban con que «esa profesión es así», no se habrían lanzado a una piscina en la que no había ni gota de agua. Escribieron, convencidos de que podían hacerlo mejor, sin idea de cómo. «Lo hacemos y ya vemos» fue su leitmotiv, hoy un archiconocido mantra que repite cualquiera que viera en el teatro La llamada, su plataforma de despegue. Con Paquita Salas alzaron el vuelo, porque resulta que la piscina estaba a rebosar. Rodaron una serie que reivindicaba la cultura pop española y acabaron convirtiendo a sus protagonistas, sus frases, sus gags, en eso mismo. Ahí podrían, cómodamente, seguir. En ese triunfo. Explotando esa mirada desprejuiciada, tierna y socarrona que define su universo. 

Pero Los Javis crecen y sus ambiciones también. Eligieron Veneno, porque ahí dentro había muchas historias que nos explican como país, como comunidad. Por Cristina y por tantas más. 

Se sientan a charlar de todo ello y no hay dobleces: son lo que se espera de ellos. Dos Javis separados que en tándem se vuelven huracán. Dicharacheros, generosos y también reflexivos. Veneno ha arrasado en Estados Unidos los ha cambiado como creadores y, además, les ha dado un escudo indestructible: ódiame, pero ponte lo que ruedo. Y reconócelo, aunque nadie te oiga: joder, es que son muy buenos. 

Me ha llamado la atención que una de las búsquedas de Google más habituales sobre vosotros sea: «¿Los Javis son pareja?». 

Javier Ambrossi: [Risas] Es verdad, es superllamativo.

Javier Calvo: Sí, y yo leo mucha gente que dice «¿Los Javis son hermanos?». [Risas]

J. A.: Veo muchos que dicen: «Mi madre me pregunta si son pareja». Aunque lo de los hermanos es lo que más me llama la atención. Igual desde hace ocho años se nos pegan cosas al uno del otro, pero no nos parecemos nada.

J. C.: Bueno, yo qué sé, tampoco tiene por qué saberlo todo el mundo. No tiene por qué conocernos todo el mundo, ¿no? Podemos sonarle a la gente, pero no tiene por qué saber toda nuestra vida.

Ambrossi, te he leído que a veces tú también te cansas de tanto «los Javis, los Javis»…

J. A.: Sí, algo así. No es que me canse, a mí me encanta trabajar juntos y todo lo que hacemos, estoy superorgulloso. Pero sí es verdad que la percepción de la gente, que te ve todo el rato, porque estás en muchos sitios… Me pongo en su situación y a veces digo: «Qué agotamiento, los Javis».

J. C.: Y también que hay una cosa en el concepto de «los Javis» con la que no nos sentimos muy identificados. «los Javis» es casi un personaje que la gente ha hecho suyo. Por ejemplo, leo y veo muchas veces expresiones como «ese traje es muy de los Javis» o «a los Javis les gusta mucho la moda», cuando en realidad estamos siempre en chándal. Al final es un personaje que crea la gente, o hemos creado nosotros, o que se crea poco a poco…

¿Una marca?

J. C.: Sí, eso. Pero una marca que no necesariamente te tiene que representar en el día a día.

J. A.: Es que, en un photocall, o si vas a un programa, tratas de sacar tu versión más divertida. Te gusta hacer tu trabajo bien. Yo voy a Mask Singer e intento ser chispeante, o estar más arriba, y eso es lo que la gente asocia más a los Javis. Pero la realidad es que los Javis es trabajar todos los días, sin más. La gente se puede quedar con OTMask Singer, dos photocalls, cuatro declaraciones explosivas o que te vas mucho de fiesta, vestuarios de colores…, como si fuera la marca de los Javis, pero en realidadlos Javis es levantarte muy pronto, trabajar todos los días, también los domingos, escribir…

J. C.: Dirigir, producir, llevar la oficina…

J. A.: En el fondo, lo que más tiempo se lleva, en lo que más estamos, es escribir. Sin duda. Es lo más nuestro.

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