Noticias falsas y desinformación: las claves de un fenómeno social que debemos combatir

 

Selección

Luis Martín

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Hoy en día somos capaces de estar al tanto de lo que ocurre en cualquier rincón del planeta en cuestión de segundos. ¿Pero significa esto que estamos siendo informados de lo que verdaderamente acontece? La cantidad de información a la que tenemos acceso de manera instantánea no necesariamente implica que realmente sepamos y comprendamos lo que ocurre.

Disponemos de tanta información y de tantas fuentes que, paradójicamente, la aparentemente provechosa cantidad y pluralidad de dicha información, combinada con la necesidad de confiar en que es fidedigna –por no hablar de disponer del tiempo adecuado para analizarla de manera crítica–, puede tener consecuencias perniciosas. Desde asumir verdades que no lo son y contribuir a su diseminación, hasta volvernos insensibles e incluso indiferentes ante temas que deberían preocuparnos por encima de aquellos que distintas plataformas nos ofrecen como prioritarios al ser «tendencia» o «virales» según sus algoritmos e intereses. 

La cuestión es compleja y multidimensional, pues toca distintos estamentos de nuestra sociedad. A continuación, una mirada al problema de las «fake news» o noticias falsas y la desinformación  en Internet desde diferentes perspectivas.

I. EL PAPEL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

De acuerdo con el último informe publicado por el Reuters Institute (2022) sobre el estado del sector informativo mundial y el consumo de noticias digitales, se está produciendo una desconexión creciente entre el periodismo y el público. El informe documenta una caída en la confianza en los medios de comunicación, un declive en el interés por las noticias y un aumento de quienes las evitan a propósito. Y quizás uno de los datos más preocupantes del informe: «Los temas que para los periodistas son más importantes (como las crisis políticas, los conflictos internacionales, las pandemias y las catástrofes climáticas) parecen ser precisamente los que alejan de las noticias a algunas personas, sobre todo a los jóvenes (…) a muchas audiencias jóvenes y grupos menos educados se les hace difícil entender el periodismo tal y como se practica actualmente (…) Los jóvenes suelen acceder a las noticias de maneras más fragmentadas, lo que significa que a veces se pierde el contexto clave que los medios convencionales incluyen cuidadosamente en sus narrativas lineales».

Estados Unidos

«Las noticias han perdido credibilidad, pero si aumentamos su valor para el público adecuado, muchos de estos problemas desaparecerán». –Mark Hunter

Mark L. Hunter es un periodista de investigación estadounidense afincado en Francia, uno de los fundadores de la Global Investigative Journalism Network (Red Global de Periodismo de Investigación) y principal autor de Story-Based Inquiry: A manual for investigative journalists [Investigación basada en historias: un manual para periodistas de investigación] (UNESCO, 2009). Según Hunter, «las grandes caídas en la confianza del público en los medios de comunicación se produjeron tras la guerra de Irak y la crisis financiera de 2008. Esos dos desastres, al igual que la caída de las acciones de las empresas de Internet en 2001, contaron con la complicidad de una cobertura informativa sesgada; esto es, si aceptamos las explicaciones que nos ofrecen algunos de los actores del sector y de los académicos. Dudo que el público lo haya olvidado, y menos en 2016, cuando Donald Trump se enfrentó, entre otros, a los grandes medios de comunicación. Trump no sólo “venció a los medios de comunicación”, sino que además federó una red informativa de extrema derecha centrada en Fox News y Breitbart.com, que sigue activa hasta el día de hoy».

Visto así, ¿podría decirse que la proliferación de nuevos medios y formatos de comunicación que las nuevas tecnologías en Internet ahora ofrecen han empeorado el problema?

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Imagen de Markus Distelrath en Pixabay

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