Los medios de comunicación tienen un importante papel en la construcción social de la realidad y, probablemente, esta sea la razón por la cual todavía sea fácil encontrar muchos ejemplos que no hacen otra cosa que reproducir y reforzar los estereotipos y prejuicios de grupos sociales vulnerables, como a menudo sucede con el pueblo gitano. La imagen que transmiten los medios de comunicación de este colectivo, y ahora también las redes sociales, se basa en un conocimiento parcial, deformado y discriminatorio.

La tercera sesión del ciclo “Imagen social de la población gitana. Cómo contribuir a cambiarla: estereotipo versus realidad”, celebrada el pasado 25 de junio, se dedicó a los medios de comunicación. Organizada por la Federación Kamira (agrupa asociaciones de mujeres gitanas), en colaboración con la Plataforma Khetané (plataforma representativa del movimiento asociativo gitano), Fundació Pere Closa, Rromani Pativ (red antidiscriminatoria gitana), Oberaxe (Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia)  y el Consell del Audiovisual de Catalunya, llevó como título “Los medios de comunicación ante la discriminación y los delitos de odio”.

Moderada por Iñaki Vázquez, director de la Plataforma Kethané, participaron Sebastián Porras, periodista y patrón de la Fundació Privada Pere Closa; Celia Montoya, actriz, activista y coordinadora del programa Rromani Pativ, y Joan Oleaque, periodista, escritor i profesor de comunicación a la Universidad Internacional de Valencia–VIU. Además de hablar sobre el tratamiento mediático del pueblo gitano y de cómo se puede romper con la reproducción de estereotipos y prejuicios, también se debatió acerca del papel de los medios en la lucha para los derechos fundamentales, como son el derecho a la igualdad y la libertad de expresión.

Sumar esfuerzos en la lucha contra los estereotipos y los prejuicios

“Con estas sesiones queremos encontrar herramientas útiles para combatir el antigitanismo, la reducción de estereotipos y prejudicios presentes en los medios de comunicación de masas y redes sociales, que inciden de forma determinante en la configuración de la identidad gitana”, comenta Iñaki Vázquez. Y añade que la “identidad gitana se ha construido históricamente a través de los que han ejercido una representación sistémica hacia nuestro pueblo”.

Y, ahora, los medios de comunicación y las redes sociales siguen proyectando una imagen del pueblo gitano cargada de prejuicios y estereotipos racistas. Esto también construye su identidad -opina Vázquez- y lo hacen perjudicando la libertad, el respeto y la dignidad del pueblo gitano. Vázquez propone “establecer líneas de actuación conjuntas entre los profesionales de la comunicación que ejercen de forma rigurosa y responsable, la sociedad civil, el activismo gitano y las redes sociales donde ahora hay discursos intolerantes y racistas”.

Peligrosos o artistas

Sebastián Porras empieza su intervención con esta parodia sobre ve la población a los gitanos: “Los gitanos somos sucios, somos ladrones y delincuentes, somos chabolistas, chatarreros. Los gitanos somos traficantes de droga. Tenemos una piel morena, un cabello espeso y largo, una belleza exótica, exuberante y oriental. Y cantamos y bailamos las 24 horas del día. Así somos los gitanos”. Porras explica que así es como los medios de comunicación retratan a los gitanos.

Desde el periodismo, se sigue difundiendo una imagen basada en el estereotipo, en una idea preconcebida. Por un lado, hay la cara más negra, que dice que los gitanos son agresivos, peligroso y sucios. Y, de la otra, también hay la vertiente amable, que dice que tienen cierta gracia, son artistas y llevan pañuelos al cuello y van enjoyados con piezas de oro bien visibles. Sería la cara y la cruz de la imagen social que dibujan los medios de comunicación del pueblo gitano.

Para Porras, los medios olvidan “que no todos los gitanos somos iguales” y destaca así la importancia de la “diversidad interna”. “No somos una fotografía fija, pero así nos dibujan la mayoría de periodistas”, dice el patrón de la Fundació Privada Pere Closa.

Los medios de comunicación crean un estado de opinión generalizado y las voces discordantes callan por miedo a ser marginadas. Porras afirma que “los medios de comunicación de masas representan la imagen de los más poderosos y usan estereotipos sobre las minorías y grupos marginales”. De esta forma, según Porras, “ayudan a perpetuar el status público”.

Difícil llegar a tener voz en los medios

Según el patrón de Fundació Privada Pere Closa, las fuentes no organizadas lo tienen muy difícil para acceder a los medios de comunicación. La rutina, la falta de tiempo, la comodidad y la escasa fiabilidad en otras fuentes son algunas de las razones que hacen los periodistas recurran a las fuentes oficiales y de grandes organismos. “Los gitanos lo tenemos difícil para salir a la foto”, dice Porras y se lamenta de que siempre salgan los temas más vulgares y amarillos.

Los medios crean su propia realidad social. De alguna manera, sólo existe lo que ellos muestran. Y, además, de la manera que ellos lo explican. Un consumo sano de los productos periodísticos sería aquel que despierta el sentido crítico, que pide rigor a la información y no interpreta la realidad explicada como un dogma de fe. Son algunos de los argumentos de Porras.

“Para empezar, los gitanos no son fuentes informativas para hablar de lo que les pasa a ellos mismos”, dice Porras. Hay pocas entidades gitanas que tengan en su estructura un apartado dedicado a la comunicación. Es fundamental que los periodistas marginen postulados sensacionalistas y difundan contenidos rigurosos. No se trata de que los periodistas tengan misericordia de los gitanos, se trata de exigirles que sean buenos profesionales de la comunicación. Porras pide rigor y profesionalidad. Además, también recalca la importancia de un uso correcto del lenguaje para no contaminar el mensaje.

Buenas prácticas periodísticas

Porras recuerda el código deontológico del Colegio de Periodistas de Catalunya, el punto 12 del cual dice: “No se puede discriminar a ninguna persona a causa de su condición sexual, discapacidad física o mental, creencias, origen étnico, nacionalidad y extracción social. Asimismo, se debe evitar expresiones vejatorias que puedan incitar al odio y al uso de la violencia. Los periodistas deben ser especialmente sensibles con la diversidad y actuar con sentido de justicia y respeto a las personas y los grupos afectados.

En esta línea el grupo de trabajo sobre Periodismo Solidario del Colegio ha desarrollado un decálogo y en uno de los puntos dice: “No incluir el grupo étnico, el color de la piel, el país de origen, la religión o la cultura si no es estrictamente necesario para la comprensión global de la noticia”.

Porras concluye con una pregunta dirigida al público y que le formuló una niña: “¿Qué diferencia hay entre los gitanos y las personas normales?”.

La reproducción cultural de los estereotipos

En esta línea, Celia Montoya, actriz, activista y coordinadora del programa Rromani Pativ, empieza su intervención con una prueba clara que ayuda a demostrar los estereotipos que todavía hay hoy en día con la campaña “Racismo a México”, un trabajo de investigación con niños/as y muñecas diseñadas por Kenneth i Mammie Clark en los años 30 en los Estados Unidos y que se realizado en varios países del mundo para demostrar cómo influye la desinformación a los niños. La campaña denuncia que, desde pequeños, ya tenemos integrados los estereotipos. Para Montoya, “la raza es una construcción social, política y económica”. Los prejudicios no se construyen de un día para el otro y detrás hay una intención maliciosa y ben estructurada, explica Montoya.

La activista también hizo referencia a la obra La Gitanilla de Cervantes, de la que leyó este fragmento: “que los gitanos y las gitanas sólo han venido al mundo para ser ladrones: nacen de padres ladrones, se crían con ladrones, viven como ladrones, estudian para ladrones y roban. Y sólo se puede eliminar con la muerte”. Constata que les palabras marcan y hay un racismo sutil (o no tan subtil, añadimos nosotras).

Antes la cobertura era mala, pero ahora…

Joan Oleaque, periodista, escritor y profesor de comunicación en la Universidad Internacional de Valencia–VIU, habló de cómo se promueven estos estereotipos en redes sociales. Denuncia que Internet ha provocado muchas confusiones: acerca de qué es el rigor y qué no lo es, sobre lo que es opinión y que es información, sobre qué es periodismo y qué no lo es. Según Oleaque, ahora para mucha gente es muy difícil diferenciar el valor de un hecho o de una opinión.

En las redes sociales se saltan las estructuras periodísticas habituales y el problema es que no hay consecuencias. Ahora mismo, a nivel mediático, nos encontramos con un “racismo disperso y difuso en relación a los gitanos”. Antes con la hegemonía de los medios tradicionales, la cobertura era mala. Ahora, en Internet, el racismo en las redes a través de la difusión de opiniones en foros se ha acentuado y, según los especialistas, estos espacios funcionan como “cámaras de eco”. Llegan, incluso, a ser mensajes virales.

Enlace de la sesión online: https://www.youtube.com/channel/UCiQPgJRsorTnKPPdp5Zb9aQ

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