KINUYO TANAKA, antes de convertirse en realizadora y dirigir en 1953 su primer filme Koibumi (Carta de amor), trabajó como actriz en más de doscientas películas con muchos de los más grandes directores japoneses, entre otros Kaneto Shindo (La isla desnuda), Kenji Mizoguchi (El intendente Sansho, La mujer crucificada, Cuentos de la luna pálida de agosto, Vida de Oharu), Yasujiro Ozu (Las hermanas Munekata, Otoño tardío) y Mikio Naruse (Madre). Tanaka Kinuyo fue una estrella japonesa ya desde los años treinta y, como tal, fue reconocida en Hollywood que visitó para ser homenajeada en 1949.
Tras la cámara, como directora, después de su primera película realizó en 1955 dos filmes: Tsuki wa noborinu (La luna se levanta), drama romántico con guion de Yasujiro Ozu, y Chibusa yo eie naren (Pechos eternos), su obra maestra, basada en la vida de la poetisa Fumiko Nakajo, en la que trata temas como el divorcio, la emancipación de la mujer y el cáncer de mama. En 1960 realizó su cuarto largometraje, Ruten no ohi (La princesa errante), filme ambientado en las décadas de los treinta y cuarenta, dentro del marco de la guerra chino-japonesa. En 1961 dirigió Onna bakari no yoru (La noche de las mujeres), segunda colaboración con la guionista Summie Tanaka tras Pechos eternos, en el que una prostituta debe emprender una nueva vida tras el cambio de la ley que prohibía la prostitución. Su carrera como directora finalizó en 1962 con Ogin sama (Amor bajo el crucifijo), drama de época, en el que el amor prohibido en tiempos de los samuráis se vuelve a constituir en el tema central. Ya con sesenta y cinco años, Kinuyo Tanaka ganó como actriz el Oso de Plata de la Berlinale (Festival Internacional de Cine de Berlín) de 1975 por Sandakan hachibanshokan bohkyo, dirigida por Kei Kumai.
Kinuyo Tanaka. El cine como pasión
