GORKA ZUMETA

La radio española ha perdido en los últimos cinco años casi dos millones de oyentes (1.862.000) y su penetración ha descendido en casi un 6%

La radio es uno de los sectores de medios de comunicación que mejor ha sobrellevado las crisis, la de 2008 y la del COVID-19, porque convive con una proverbial mala salud de hierro. El último Estudio General de Medios (EGM), que elabora trimestralmente la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC), confirma que hay 23.142.000 españoles, mayores de catorce años, que escuchan la radio habitualmente de lunes a viernes. Hace cinco años eran casi dos millones más. En la última oleada, que se publicó el pasado 2 de diciembre, el EGM registró una pérdida de 681.000 oyentes, principalmente en la radio musical, algo totalmente extraordinario, como la situación que vivimos.

Está claro que la industria de la radio prefiere mirarse el ombligo que afrontar los problemas derivados de un medio maduro y en regresión. La radio está envejeciendo a marchas forzadas. La edad media de la radio hablada en España supera los 52 años, y sigue envejeciendo. En realidad, el problema no es solo de la radio española. Estamos ante la «tormenta perfecta», porque el crecimiento demográfico, negativo si no fuera por la emigración, demuestra que no hay tantos jóvenes como hace una década y que se producen más defunciones que nacimientos.

El problema es que los jóvenes no se acercan a la radio porque la radio no se acerca a ellos. Pero, a pesar de su envejecimiento, la radio sigue siendo atractiva comercialmente, porque representa a un target de la población que se encuentra en su última etapa laboral, con alto poder adquisitivo, perteneciente a la clase media, media-alta.

Todos estos datos los conocemos gracias al tan vilipendiado como imprescindible EGM, el mayor estudio estadístico dedicado a la salud de los medios de comunicación en España, que realiza cada año 155.000 encuestas, de las que la radio se beneficia directamente de unas 80.000 en tres oleadas. El sector no podría mantenerse sin métricas. Los clientes necesitan conocer los apoyos de cada oferta para dirigir sus inversiones. Por eso la AIMC, una organización sin afán de lucro, está constituida por las cadenas de radio, grandes y pequeñas, las agencias de publicidad y algunos grandes anunciantes. Es la manera de garantizar el statu quo del sector, en el que la SER sigue siendo la eterna líder desde hace casi treinta años (27).

Seguir leyendo: MARKETING Y COMUNICACIÓN

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *