Redacción OCC InCom-UAB @OCCInCom

Dos mujeres periodistas procedentes de dos países que viven bajo la amenaza de las armas, México y Afganistán, conversaron sobre qué implica ser mujer y periodista en estos territorios y el efecto que ello provoca en sus vidas. Son Paulina Ríos, periodista mexicana que ha sufrido repetidas amenazas y actualmente vive en Cataluña acogida en un programa de la Mesa de México, y Fereshteh Rafat, periodista afgana dedicada al apoyo a víctimas de violencia de género. Rafat, huida del régimen talibán, ahora vive como refugiada en Cataluña. Sin duda, son dos mujeres valientes y decididas, que luchan por la libertad de expresión. Esta interesante conversación se pudo observar y escuchar en el Colegio de Periodistas de Cataluña el 17 de mayo de 2022, gracias al Grupo de Trabajo de Periodismo Solidario del Colegio.

Punto de partida: 4 mujeres periodistas asesinadas durante la última semana

Alícia Oliver, periodista y activista por una comunicación con perspectiva de género y responsable del Grupo de Trabajo de Periodismo Solidario del Colegio de Periodistas de Cataluña, moderó esta mesa redonda titulada “Mujeres periodistas rebeldes ante la opresión”. La panorámica que describió para iniciar el encuentro fue suficiente para poner los pelos de punta. En una semana han asesinado a cuatro mujeres periodistas: lunes en Veracruz, México, morían Yesenia Mollinedo Falconi, directora del semanario El Veraz, y Sheila Johana García Olvera, reportera de este medio; miércoles, la periodista palestina de Al Jazeera Shireen Abu Akleh, en Cisjordania; y jueves, la periodista chilena Francisca Sandoval. De alguna forma, nadie se esperaba que justamente durante la última semana antes de esta actividad se pudiera llegar a estas cifras.

Paulina Ríos: “La impunidad abre las puertas a que pasen más asesinatos”

Paulina Ríos es periodista, con más de treinta años de experiencia en el estado mexicano de Oaxaca, uno de los 5 lugares del mundo donde hay más agresiones a periodistas. Ella misma se define como una persona apasionada de las causas sociales y de las mujeres. “En México la libertad de expresión es una consigna para que te maten”, así de contundente arrancó su intervención. Según datos de Reporteros sin Fronteras, México es uno de los países más conflictivos y donde ejercer el periodismo es más complicado. Este año 2022, 11 periodistas ya han sido asesinados.

En 1984, asesinaban a Manuel Buendía, un periodista crítico mexicano. Este crimen se considera el primero del narco en México. “A raíz de este asesinato se han incrementado las muertes. Por decir la verdad o por poner al descubierto la corrupción, nos matan”, dice Ríos. “Vemos con tristeza que las cifras crecen y esto se debe a la impunidad. El 99% de los casos de asesinatos, lo máximo que nos pueden hacer, están en la impunidad y no se investigan. El caso de Buendía todavía no se ha resuelto. La impunidad abre las puertas a que pasen más asesinatos”, remarca. “No existimos, no valemos nada. Esta impunidad va en aumento. Manuel Buendía lo mataron porque descubrió nexos de corrupción entre el narcotráfico, el crimen organizado y las autoridades del gobierno”, añade.

Pero las cosas han empeorado, describe la periodista: “ahora por exponer alguna opinión, si a la persona no le gusta, simplemente vienen y te matan”. Según Paulina Ríos, el asesinato a periodistas ya no es por grandes investigaciones sino simplemente por expresar lo que piensas, por dar una opinión de lo que está pasando: “Y esto es lo que le ha pasado al periodista Eduardo Eber por exponer una opinión en su red social. Como no hay castigo, persecución por los asesinatos de periodistas, cualquiera se atreve a matarnos y terminar con la vida de un o de una periodista”.

La periodista Alícia Oliver expone cifras alarmantes de la situación de México, utilizando como fuente la organización Artículo 19: desde que Andrés Manuel López Obrador llegó a la presidencia en diciembre de 2018 se han contabilizado 1.945 agresiones contra la prensa del país, incluyendo 35 asesinatos, 11 con lo que va de año y 2 desapariciones. Hay un 85% más de violencia que con el mandato del anterior presidente Enrique Peña Nieto. Además, un comunicado del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa de México acusa al gobierno actual de ser incapaz de garantizar la vida, las libertades y los derechos humanos en el país. Los datos son terribles y demuestran que es urgente que se avance en la lucha contra la impunidad ante los asesinatos a periodistas en México.

Paulina Ríos: «Pero sería peor si callamos»

¿Vale la pena correr el riesgo para informar? Esta es la pregunta que Alícia Oliver plantea abiertamente: “Si informar es morir, se debe ser muy valiente para seguir al pie del cañón”, reflexiona en voz alta. La periodista mexicana explica que de esto se ha dado cuenta ahora, que cuando estás allá no lo ves. “Quien lo hace busca hacerlo con escándalo para que la gente se dé cuenta de que, si hay alguna cosa que no les parece bien, cualquiera los puede matar. Es muy duro, como periodista explicas historias de lo que está pasando. Yo me he llegado a plantear que ya no quiero escribir más. Tengo miedo. Y este es uno de los motivos por los que estoy aquí, para fortalecerme. Es difícil seguir”, confiesa.

“Pero si callamos, ¿qué pasará con la sociedad?”, se pregunta Ríos. “Debemos seguir. Es nuestra profesión. No podemos quedar callados. El silencio no es la opción. Es difícil, sí. Tenemos miedo, sí. Pero sería peor si callamos. Debemos seguir en lucha”, asiente la periodista mexicana.

Alícia Oliver recordó la frase de Javier Valdés, periodista mexicano también asesinado, cuando decía “si el precio es que nos maten a todos, pues que no maten”. Pero Ríos dice que “hemos de cambiar de estrategia, seguir escribiendo, pero cuidándonos para no ponernos en riesgo o nos mataran a todos”.

De hecho, Paulina Ríos, con miedo, pero de aquí a un mes vuelve a su país: “Los mecanismos de defensa de los y las periodistas quieren que se ejerzan desde el Estado, pero, ¿cómo podemos confiar en ellos si son en gran parte los que están detrás de la opresión? Ahora el gobierno de López Obrador quiere que desaparezca este mecanismo de defensa. No confiamos en las autoridades. Debemos organizarnos nosotras mismas”.

Las mujeres periodistas tienen un doble riesgo, es necesario hablar ineludiblemente de las violencias machistas. “Ser mujer periodista en México es difícil. Estamos en un sistema patriarcal machista en todos los lados, pero en México todavía más. Hace 30 años éramos 15 periodistas en Oaxaca. Ahora ya hay más de 100. La mayoría están casadas con hombres periodistas o divorciadas porque sus parejas no lo entienden. Como mujer periodista, tenía que demostrar mucho para acceder a las fuentes políticas y que podía informar de cualquier tema. Pero me decían que me fuera a casa a hacer mis labores”, explica Paulina Ríos.

Fereshteh Rafat: «A mi padre, si le preguntan dónde está su hija, les dice que está enferma en Irán»

La experiencia de Fereshteh Rafat también resulta muy dura e impactante. Desde hace 8 meses está en Cataluña. Llegó con una mochila y sin conocer el idioma, explica entre lágrimas. Huyó en agosto de su país a raíz de una pintada en la fachada de su casa. La acogida de aquí la valora mucho.

Rafat explica que antes de la llegada de los talibanes había ONGs que trabajaban con las mujeres, pero que ahora es imposible. Las mujeres están indefensas y ellas sólo trabajan en casa. A pesar de ello, hace pocos días mujeres con el rostro descubierto se manifestaron en Kabul en contra el velo integral. Los talibanes exigen que las afganas se cubran completamente el cuerpo y la cara en público. Ellas protestan por esto, pero también por el pan, el trabajo y la educación de las niñas. Rafat explica que “las únicas mujeres que trabajan allá son las sanitarias porque si una mujer va al médico, no la puede visitar un hombre”.

Periodistas refugiadas de Afganistán en Europa

Rafat no puede volver a su país porque tiene residencia política aquí. “Es imposible volver”, admite. A pesar de estar en un lugar seguro, echa en falta a sus familiares. “Me agredirían. No saben que he huido del país. A mi padre, si le preguntan donde está su hija, les dice que está enferma en Irán”, confiesa la periodista afgana. “Cada vez que tiene una entrevista en televisión los talibanes le preguntan a su padre por qué su hija habla de ellos. Y le dicen que no le matan porque es una persona mayor”.

Ella habla porque las mujeres en Afganistán no pueden, admite: “Necesitan que una persona de fuera hable”. Pero es consciente de que esto es peligroso para los familiares que viven allí.

Narra que un periodista afgano, también refugiado en Alemania, denunció una sola vez  la situación de los talibanes y a su hermano lo han encerrado en la prisión durante un año. Fereshteh Rafat agradece que “las voces de las mujeres periodistas refugiadas no sean silenciadas en una situación tan delicada y hace una llamada ante la falta de ayuda para los refugiados y refugiadas, sean de donde sean”.

En el turno de preguntas participó Lucha Castro, activista social, feminista y defensora de los derechos humanos en México que acaba de publicar el libro “Un lucha colectiva”. Castro tiene pasión por la justicia y la verdad: “nos amenazan, nos descalifican y nos matan”. Para Castro, “las periodistas contribuyen a que el mundo sea mejor”.

Se acabó la sesión con el visionado de ¿Quién cuida al pueblo? (Unión Europea en México, 2022)

Vídeo de la mesa redonda: https://www.youtube.com/watch?v=LlaE7gHFHD0&t=1293s

Imagen entrada de moritz320 en Pixabay

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