Autores: Roger Barcelona, Antonio Contreras y Bel Miralles, estudiantes del Grado de Comunicación Audiovisual en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB)

Si bien el fact-checking existe desde los años noventa, esta nueva forma de periodismo ha crecido mucho en los últimos años. Cristina Tardáguila, fundadora de la Agencia Lupa, la primera agencia especializada en periodismo de verificación de Brasil, explica que el fact-checking experimentó un boom entre 2015 y 2018 alimentado por el auge de las redes sociales (EFE, 2019). En efecto, fue el año 2015 cuando, gracias a una iniciativa del Instituto Poynter, nació “la iniciativa de verificación más importante a nivel mundial”, la International Fact-Checking Network (Rojas Caja, 2020).

La finalidad de la IFCN es “agrupar las principales agencias de verificación que salen en diferentes países del mundo y promueven buenas prácticas” (Rojas Caja, 2020).Una de las acciones más importantes que puso en práctica esta iniciativa fue la de establecer el año 2016 un código de principios al que se podían sumar agencias de verificación de todos los países interesados. Dos de estos principios son: el compromiso de transparencia de las fuentes utilizadas y el compromiso de transparencia del financiamiento de la organización. En España existen tres agencias de verificación de noticias que forman parte de la IFCN NewtralMaldita.es i EFE Verifica (Rojas Caja, 2020).

La validez y utilidad del fact-checking

En medio de esta explosión del fact-checking, se está generando un debate público sobre su validez y utilidad para nuestra sociedad. Los actores que la ejercen tienen defensores y detractores, pero estamos lejos de llegar a un consenso.

El hecho de verificar la veracidad de las afirmaciones que hacen los políticos y otras figuras públicas tiene ventajas obvias. La desconfianza en la clase política viene de lejos, algunos afirman que desde los años ochenta (Paramio, 1999), pero podemos encontrar ejemplos muy anteriores. Tener agentes que comprueben la certeza de estas declaraciones es, en esencia, una herramienta más de fiscalización de los servidores públicos. Cristina Tardáguila, directora asociada de la Internacional Fact-Checking Network, lo resume en una frase: “El fact-checking ha elevado el coste de la mentira” (EFE, 2019), es decir, delante del riesgo de ser llamado “mentiroso”, a un mentiroso le es más difícil mentir. Eso es especialmente importante en un contexto social donde se ha popularizado la difusión de mentiras, falsos rumores y noticias falsas (Gelfert, 2018). Cuando cualquiera puede publicar noticias falsas con un aspecto más o menos creíble, es más necesario que nunca un agente de la verdad -por decirlo así- en quien podamos confiar para separar la verdad de la mentira. El problema lo encontramos a la hora de encontrar este agente, un caballero blanco insobornable y sin intereses propios.

Los argumentos en contra no son tanto con el fact-checking en sí, sino con el uso y mitificación de este. Desde que en 2016 “post-truth” fue escogida como palabra del año según el Diccionario Oxford (BBC News, 2016), el mundo cada vez se ve más definido por la nueva normalidad de las verdades alternativas. “El panorama político y social de los próximos meses vendrá marcado por esta coyuntura de la posverdad en la que lo objetivo y lo racional pierde peso frente a lo emocional o a la voluntad de sostener creencias a pesar de que los hechos demuestran lo contrario” (Llorente, 2017). En esta realidad, donde la mentira se ha relativizado completamente, pretender que la relación verdad-mentira sea binaria y absoluta es una tarea imposible y hasta se podría argumentar que indeseable, según algunos filósofos.

Newtral, clasifica sus fact-checks en verdadero, falso, verdad a medias y engañosas (Newtral, 2020). Estas son etiquetas arbitrarias y, a pesar de que se pueden utilizar para intentar desenmascarar las afirmaciones imprecisas hechas a mala fe, muchas veces acaban con resultados indeseables. Eso nos lleva a otro problema que presenta el fact-checking: la apariencia de naturalidad cuando, como cualquier otra valoración, responde a una ideología política. Los redactores e investigadores encargados de las correcciones, los inversores y los canales de exhibición involucrados en las empresas de fact-checking todos tienen un punto de vista y sesgos ineludibles. Para ejemplificar cómo estas dos contradicciones juntas suponen un problema volvemos a fijarnos en Newtral. Hoy (21 de abril de 2021), el tercer fact-check de su página web asegura que Pablo Iglesias dice una verdad a medias al afirmar que Vox votó en contra de la subida de las pensiones. Si bien es técnicamente cierto, la verdad completa, según los estándares de Newtral, es que Vox votó en contra de un conjunto de reformas en las que se incluía la subida de las pensiones (Martín Campos, 2021). Adjudicar etiquetas arbitrarias a unos conceptos tan etéreos como la verdad y mentira, sumado a una interpretación partidista y política, intencionada o no, tiene efectos contrarios a lo que se supone que se quiere conseguir con el fact-checking. Daniel Innerarity arguments que el fact-checking no nos sirve. “‘Comprobar si las afirmaciones que alguien hace tienen detrás hechos que demuestran su certeza, o no, resulta realmente complicada’ y ‘establecer una línea entre aquellas [afirmaciones] que se pueden poner en manos de un juez y aquellas que no’ es una tarea titánica”, opina Innerarity (Huertas Bailén, 2021).

Descartes ya decía en la Tercera Meditación que una regla general es que todas las cosas que percibo muy clara y distintamente son verdaderas. Esta afirmación pero, se puede llegar a cuestionar: si asumimos las teorías de la hermenéutica propuestas por el filósofo alemán Gadamer, nos damos cuenta que la realidad no es homogénea y se puede observar desde diferentes perspectivas. Basándonos en eso, no nos sorprende que sea tan difícil descubrir si algo es cierto o falso. El último año, a raíz de una crisis global como la que ha provocado la pandemia de la Covid-19, hemos podido ver cómo diferentes partes de la población se han segmentado y creen en realidades completamente diferentes. Unos niegan la existencia del virus y otros la defienden. Si nos fijamos bien, podríamos llegar a pensar que la realidad no es la que vemos sino la que queremos ver o más bien creer. En este caso el fact-checking pierde fuerza.

Al final, vemos el fact-checking como una herramienta interesante, con su espacio y utilidad en la sociedad; pero es necesario ser muy conscientes de sus puntos débiles y ser críticos con quien dice ser “neutral”, ya que, aunque se quiera ser objetivo, todo el mundo tiene algún interés en los temas que trata, cosa que hace imposible la objetividad absoluta.

 

Referencias

BBC News. (2016, November 16). “Post-truth” declared word of the year by Oxford Dictionaries. BBC News. https://www.bbc.com/news/uk-37995600

EFE. (2019, July 2019). Cristina Tardáguila: El “fact-checking” ha elevado el coste de la mentira. ElDiario.Es. https://www.eldiario.es/cultura/cristina-tardaguila-fact-checking-elevado-mentira_1_1422929.html

Gelfert, A. (2018). Fake news: A definition. Informal Logic, 38(1), 84–117. https://doi.org/10.22329/il.v38i1.5068

Huertas Bailén, A. (2021, April 26). ¿En qué medida resulta legítimo combatir la desinformación? Portal de la Comunicación – InCom-UAB. https://incom.uab.cat/portalcom/en-que-medida-resulta-legitimo-combatir-la-desinformacion/?lang=es

Llorente, J. A. (2017, March). La era de la posverdad: realidad vs. percepción. UNO, 8–10. https://www.revista-uno.com/wp-content/uploads/2017/03/UNO_27.pdf

Martín Campos, A. (2021, April 29). #FACTCHECK | Vox no ha votado contra las subidas de las pensiones, pero sí de iniciativas que las incluían. Newtral. https://www.newtral.es/fact-check-pablo-iglesias-subida-pensiones-vox/20210429/

Newtral. (2020, September). Metodología y transparencia. Newtral. https://www.newtral.es/metodologia-transparencia/

Paramio, L. (1999). Cambios sociales y desconfianza política: el problema de la agregación de preferencias. Revista Española de Ciencia Política, 81–95. https://recyt.fecyt.es/index.php/recp/article/view/37289

Rojas Caja, F. (2020). El Fact checking. Las agencias de verificación de noticias en España. http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2020/DIEEEO89_2020FERROJ_agencias.pdf

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