La lucha contra la infodemia en tiempos de coronavirus

Fuente: OCC InCom-UAB

Autor: Guillem Uceda i Oliver (estudiant de Comunicació Audiovisual – Universitat Autònoma de Barcelona)

La crisis causada por el coronavirus (covid-19: Coronavirus Disease 2019) está comportando una serie de cambios tanto a nivel social como cultural. Sin embargo, la pandemia no solo ha servido para generar supuestas transformaciones que nos conducirán a la llamada “nueva normalidad” —término totalmente ridículo que no entraremos a valorar en esta crónica—, sino que ha sido la confirmación de la proliferación del impacto de las noticias falsas (fake news) sobre todo a partir del uso de las redes sociales. Por lo tanto, “el mundo podría estar enfrontando no solo un grave problema de salud pública mundial sino también una lucha contra una epidemia de información errónea a través de las plataformas de redes sociales y otros medios, esto es, la infodemia” (Zarocostas, 2020).

La infodemia, que —siguiendo a Pam Key (2020) — se podría definir como la información asociada con el miedo, especulación y rumores, amplificada y transmitida rápidamente por las modernas tecnologías de la información y que afecta negativamente a la sociedad, ha sido uno de los grandes culpables de la desinformación reinante estos últimos meses en relación con las medidas tomadas para intentar controlar la covid-19. Contra este enemigo, no siempre fácil de reconocer y en rápida expansión, deben enfrentarse los medios públicos para ofrecer una información veraz y que garantice a la ciudadanía un derecho fundamental como es el de saber qué está pasando.

La prevalencia de la credulidad por encima de la veracidad

Antes del boom de las noticias falsas ya nos encontrábamos en una situación compleja, en la que la opinión pública estaba marcada por los estereotipos y argumentos superficiales. Este hecho nos aporta un hilo del que podemos estirar para desentrañar la expansión de las noticias falsas, puesto que una de las principales características de las fake news es la prevalencia de la credulidad por encima de la veracidad.

Podemos afirmar que las noticias falsas se basan en la falacia lógica cum hoc ergo propter hoc, es decir que correlación implica causalidad, cosa que no siempre es así. Sin embargo, en muchas ocasiones nos lo puede parecer, dado que nuestro pensamiento se basa en este tipo de lógica, que busca la causalidad en todas las acciones.

Los creadores de fake news aprovechan este atajo que crea nuestro sistema nervioso para conducirnos a determinadas conclusiones aportando datos verosímiles pero no reales. Esta cuestión ha hecho que proliferen estrategias comunicativas irresponsables que van en contra de la idea de ciudadanía.

Una de las principales vías por las que transitan las fake news son las redes sociales, que consiguen convertirse en un altavoz para este tipo de mensajes e impactan en los individuos de todo el planeta en un instante, gracias a la velocidad de transmisión de (des)información que aporta internet. Además, la recepción de mensajes procedentes del círculo íntimo, y de una manera tan rápida y directa, hace que el individuo confíe sin dudar en las noticias recibidas. Así, la desinformación actúa contra la convivencia e impide el desarrollo de la información contrastada, basada en hechos reales y bien argumentada.

Teorías de la conspiración que desvían la ciudadanía del foco de interés real

Pero, llegados a este punto en el que las audiencias están siendo atacadas por la infodemia, la pandemia de la desinformación, nos preguntamos: ¿cómo llegan a circular los bulos, cómo se popularizan a pesar de ir en contra de la idea de audiencia entendida como ciudadanía?

Para intentar componer una respuesta, analizaremos el caso de Rush Limbaugh Show, un programa sonoro americano que hizo circular la “noticia” que el gobierno chino había extendido el virus en todo el mundo para hacer caer del cargo de presidente a Donald Trump. La revista Breitbart se hizo eco de la “noticia” y publicó un artículo en su portal web y compartió el contenido en las redes sociales. (Key, 2020)

Este tipo de teoría de la conspiración, que obvia las evidencias científicas, se expandió rápidamente y polarizó la ciudadanía en dos bandos irreconciliables: los que creen la noticia falsa y la aceptan como verdadera y los que la desmienten con argumentos y pruebas. Este tipo de ideas que crean teorías de la conspiración se podrían resumir en un si no estás conmigo, estás contra mi. En este sentido, muchos de estos movimientos piden de sus participantes un pensamiento cercano al sectarismo, en el que se ha de defender al líder en todo momento. Además, se desmienten todas las evidencias en contra de su teoría tachándolas de complots.

Con la creación del bulo ejemplificado, se ha establecido en Estados Unidos una agenda setting en la que el debate político y social se central en la confirmación o desmentido de esta teoría y no en la gestión sanitaria de la crisis de la covid-19. Esta coyuntura nos conduce a la conclusión que las noticias falsas se ponen en circulación para movilizar a una parte de la población en favor o en contra de cualquier asunto y crear un tema de debate en el que centrarse, haciendo caso omiso a la realidad y los problemas que hay que solucionar de manera inminente.

Campaña contra la infodemia en Cataluña

A partir del ejemplo anterior, queremos centrarnos en un ámbito geográfico menor. En Cataluña, igual que en el resto del mundo, nos hemos vistos afectados por la infodemia. Los medios, especialmente los públicos, han tenido que combatirla para ofrecer un servicio de calidad y difundir a la ciudadanía conocimientos sobre las medidas de prevención del coronavirus. Incluso, el Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC) ha impulsado una campaña que tiene como objetivo la lucha contra la desinformación.

Los anuncios a que hacemos referencia, emitidos en TV3 y en Catalunya Ràdio, advierten que hay que “confiar sólo en las comunicaciones oficiales y seguir los consejos de las autoridades y de los expertos sanitarios, así como hacer un consumo plural de los medios para poder contrastar la información” (Castellví Roca, 2020, p.1). Piden, así mismo, a la ciudadanía, que indague sobre el origen de la fuente, sobre la fecha del artículo y sobre la integridad de esta. La campaña del CAC también recuerda que hay que identificar a los autores de la noticia. Se trata de evitar la reacción impulsiva a un titular llamativo. Con estos consejos se quiere evitar el impacto de la desinformación en la ciudadanía, cumpliendo, pues, con uno de los principios del servicio de comunicación pública, que es el de hacer un bien público, intentando, a pesar de la individualización social y la polarización de los debates mediáticos, acercar la realidad social y política a los ciudadanos.

Con las advertencias del CAC, que además siguen la propuesta de Heidi Tworek —esto es, claridad del mensaje, uso del texto e imágenes o dibujos (según recoge Llewellyn, 2020)—, se quiere conseguir que la ciudadanía, ayudada por los desmentidos emitidos a los medios, sea capaz de valorar la veracidad de una noticia y, de esta manera, evitar la propagación de la desinformación, una pandemia global contra la que plataformas como Maldita.es o The Conversation luchan y lo seguirán haciendo, intentando curar a la sociedad de la infección de la infodemia.

 

Referencias

Castellví Roca, A. (2020): “El CAC impulsa una campanya contra les ‘fake news’ i per l’ús responsable d’internet”. En Ara en línea [https://www.ara.cat/media/coronavirus-covid-19-cac-campanya-fake_news_0_2431556899.html, consultado el 24/05/2020].

Key, Pam (2020): “Limbaugh: Coronavirus Being ‘Weaponized’ to Bring Down Trump”. En Breitbart en línea [https://www.breitbart.com/clips/2020/02/24/limbaugh-coronavirus-being-weaponized-to-bring-down-trump/, consultado el 24/05/2020].

Llewellyn Sue (2020): “Covid19: how to be careful with trust and expertise on social media”. En BMJ en línea: [https://www.bmj.com/content/368/bmj.m1160,  consultado el 11/06/2020]

Zarocostas John (2020): “How to fight an infodemic”. A  The Lancet en línea [https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)30461-X/fulltext, consultado el 11/06/2020].

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