Por Redacción OCC InCom-UAB

Muchos periodistas se han alarmado cuando el nuevo director general de la British Broadcasting Corporation (BBC), Tim Davie, ha pedido a sus periodistas no opinar a las redes sociales. La decisión ha causado un gran revuelo. ¿Se trata de control o de censura? ¿Expresar la opinión a las redes sociales no cumple con la ética periodística? ¿Hasta dónde llega la libertad de expresión del periodista? ¿Sólo puede opinar acerca de determinados temas? ¿Las redes sociales exigen nuevas normas y repensar una regulación?

Lluís Caelles, Nuria Ferré. Enric Sierra (d’esquerra a dreta)

¿Censura o imparcialidad? Este dilema fue el punto de partida de la mesa redonda “La opinión de los periodistas a las redes sociales”, celebrada el pasado 21 de octubre a la sede del Col.legi de Periodistes de Catalunya, en la que participaron los periodistas Enric Sierra, director adjunto de La Vanguardia; Núria Ferré, periodista de betevé, y Lluis periodista de TV3 y presidente del Consell Professional d’Informatius. La mesa redonda, bajo la etiqueta #OpinióPeriodistes, fue una actividad semipresencial moderada por la periodista Xantal Llavina, directora de Revolució 4.0 en Catalunya Ràdio y TV3, y autora del libro Som digitals.

¿Las redes sociales son adictivas?

El debate arranca con una reflexión de la periodista Xantal Llavina afirmando que “las redes sociales tienen más protagonismo que nunca” y lo critica. En este sentido, recomienda el documental de Netflix «El dilema de les redes sociales», en el que se explica el crecimiento de las grandes empresas tecnológicas que utilizan los algoritmos siguiendo los mismos métodos que las máquinas tragaperras, es decir, crean adicciones.

Llavina se considera “adicta de las redes sociales” y, llegado a este punto, se lo está repensando para “coger más distancia porque son demasiado omnipresentes”. “Las redes tienen mucho poder y los medios estamos en ellas”, comenta. A la directora de «Revolució 4.0» le preocupa, por ejemplo, que los líderes políticos de diferentes partes del mundo ofrezcan a través de un tuit una información y desaparezcan las ruedas de prensa y la posibilidad de que las y los periodistas puedan preguntar. En este sentido, Llavina apunta la importancia de la imparcialidad y del sentido común en las redes.

Les redes sociales como herramienta de trabajo

Según Enric Sierra, director adjunto de La Vanguardia, “las redes sociales, para un periodista, deberían ser una herramienta de trabajo. A menudo esta herramienta de trabajo se ha convertido en la herramienta de autopromoción del propio periodista. Periodistas que han usado esta red para conseguir muchos seguidores y subir su caché”. Como medio de comunicación, “las redes sociales deben ser una herramienta para escuchar lo que se dice y para difundir tus contenidos”, indica Sierra. El director adjunto de La Vanguardia piensa que las redes sociales son, con Google, los dos grandes trasmisores o distribuidores de información de los medios de comunicación.

Antes, sigue explicando Sierra, los periódicos se repartían en las plazas o entradas de mercados donde estaba la gente, pero, ahora, ¿dónde llevamos las noticias digitales, que son la gran mayoría? Es la pregunta que se hace Sierra, quien ya tiene la respuesta: “las llevamos donde está la gente. Y la gente está en las redes sociales y en los buscadores de noticias. Como medio de comunicación utilizamos estas herramientas para estar en medio de la conversación y en la mejor posición para que la gente nos pueda encontrar”. Sierra insiste en que son herramientas y que otra cosa es el uso que hacemos de estas herramientas.

Hay periodistas de La Vanguardia que utilizan estas redes para su propia promoción, per esto tiene riesgos, explica Enric Sierra: “The New York Times hace 4 años hizo un decálogo de como habían de actuar los periodistas en el periódico y en La Vanguardia lo hemos aplicado con menos imposición y con más recomendaciones”. Básicamente se trata de aplicar el sentido común: “no utilices tus redes sociales personales para dar opinión porque esto puede llegar a perjudicar tu credibilidad como periodista y a tu periódico; ni tampoco las uses en beneficio propio”, comenta Sierra.

Los contenidos locales pueden llegar a todas partes

La periodista Núria Ferré explica que en betevé no tienen ningún decálogo ni ninguna indicación oficial de cómo se debe actuar en las redes: “como periodistas no tenemos ninguna consigna ni directriz”. Coincide con Enric Sierra: “las redes son importantísimas”.

Betevé es un medio local y las redes llenan un espacio para difundir contenidos de información de proximidad que hace que lleguen a cualquier parte del mundo. Así, gracias a las redes, no se limitan los contenidos al área territorial que cubre la cadena, explica Núria Ferré. “Nuestros contenidos locales llegan a todas partes. Las redes nos dan una capacidad de difusión que antes no teníamos. Es una herramienta muy básica que como televisión local usamos mucho”, remarca.

Para la periodista, la actuación de la BBC es censura y recrimina que se haya dicho de forma tan taxativa. Ferré cree que el periodista debe tener un espíritu crítico y fomentarlo dentro de los medios. Para provocar la reflexión, Ferré plantea abiertamente una serie de preguntas como “¿posicionarse en una causa social también es opinar?”, “¿hay cosas sobre las que se puede opinar y cosas sobre las que no?” o “¿quién actúa de vigilante de todo esto?”

Las redes sociales requieren nuevos códigos y revisiones constantes

Catalunya Ràdio y TV3 se regulan por el libro de estilo de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA), que ya indica que “no pueden hacer manifestaciones públicas los trabajadores que comprometan la imparcialidad de nuestros medios”. Lluís Caelles añade que, según el libro de estilo, “no se pueden adoptar posiciones en debates políticos y sociales cuando, por el trabajo que desarrolla la persona, pueda queda comprometida la imparcialidad del medio”.

Para Caelles, las redes sociales son un nuevo mundo, que requiere de nuevos códigos y repensar constantemente. Caelles considera que las redes, más que importantes, son imprescindibles. Caelles se cuestiona si un medio se puede plantear ahora no estar en las redes sociales. “Los medios deben estar y los periodistas, también. Y esto aporta un valor enorme al medio de comunicación”. A un periodista le aporta reputación. Bien utilizadas, los periodistas y los medios se retroalimentan. A un medio le interesa tener periodistas en las redes sociales”, explica. Pero a la vez recuerda que “el gran valor de los medios de comunicación es la confianza que se genera con el público. La confianza es tu gran capital y lo debes proteger”.

Caelles coincide con Sierra acerca de la necesidad de regulación. Caelles apunta que ahora estamos deslumbrados con los decálogos de The New York Times o la BBC. Respecto el tema de la BBC, lo que ha suscitado muchos comentarios es la forma como se ha expresado el director con vehemencia y, para evaluar la decisión, sería prudente esperar a saber qué se acaba regulando.

¿Las redes obligan a limitar la libertad de expresión de los y de las periodistas?

Xantall Llavina recuerda el caso de la periodista Felicia Sonmez, que fue expulsada de su lugar de trabajo en The Washington Post por recordar las acusaciones de abuso sexual al deportista Kobe Bryant a partir de un tuit. La redacción emitió un comunicado de protesta y Sonmez pudo volver al trabajo.

Ferré afirma que “los periodistas hemos opinado siempre”, pero plantea que quizás ahora es momento de preguntarse hasta dónde se deja que llegue la libertad de expresión del periodista. Como periodista, se tiene la responsabilidad de informar de aquello que opinas y de contrastarlo y, en algunos casos, incluso se puede aportar tu propia experiencia, argumenta. Los periodistas opinan cuando hacen una editorial y, cuando se abre un programa de radio, a menudo se ofrece la opinión del día, sigue Ferré. No debemos tener miedo a la opinión. Según Ferré, las redes sociales ponen la opinión al alcance de todos y, quizás, por esto precisamente aparece la consigna de no opinad.

Interpretar no es opinar

Caelles diferencia entre medios de titularidad pública y privada, y constata que “los medios públicos no tienen opinión ni línea editorial. Como periodistas podemos jugar el papel de la interpretación, de la experiencia, y explicar las claves de lo que pasa. Es mucho más fácil hacer opinión que interpretación”.

Pero Caelles añade que la línea que separa interpretación y opinión es muy fina y, por lo tanto, no siempre se puede hacer esta distinción. Ferré describe el problema afirmando que “los medios hasta ahora teníamos un monopolio de la información y de las fuentes y, con la aparición de las redes sociales, todo esto ha cambiado” y considera que se da una relación de amor-odio en las redes, “amor porque nos permiten llegar y odio -o desconfianza- porque están al alcance de todos y esto no había sucedido nunca antes”.

Sierra recuerda que cuando se elaboró el Codi Deontològic de la profesión periodística también se apuntó la idea de censura. Y ahora aparecen les redes sociales y nos ponemos las manos en la cabeza cuando hablamos de unas normas reguladoras o de una serie de recomendaciones para hacer uso de ellas. Estos códigos son positivos y sirven para “preservar nuestro oficio”, concluye el director adjunto de La Vanguardia.

Vídeo debate: https://www.youtube.com/watch?v=xXGwWMI9hOQ&feature=youtu.be

 

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