Marta Civil i Serra (OCC InCom-UAB) reflexiona en el marco del Tercer Congreso Internacional de Investigación en Comunicación, de la Societat Catalana de Comunicació, filial del Institut d’Estudis Catalans.

“Cómo comunicar de manera responsable y de calidad, teniendo presente la perspectiva de género” fue el tema central de la sesión inaugural del Tercer Congreso Internacional de Investigación en Comunicación, organizado el 26 de junio de 2020, en línea, por la Societat Catalana de Comunicació, filial del Institut d’Estudis Catalans, y que acogió cerca de 50 ponencias de investigadores e investigadoras, y de profesionales del ámbito de la comunicación social, procedentes de Cataluña, Andalucía, Aragón, Extremadura, Madrid, Murcia, Navarra, Comunidad Valenciana, Brasil, Colombia y Portugal.

Dolors Palau Sampio (UV), ponente de la conferencia inaugural, y Sergi Cortiñas, presidente de la
Societat Catalana de Comunicació. (Fotografía de Marta Civil i Serra)

El presidente del Institut d’Estudis Catalans, Joandomènec Ros, dio la bienvenida a los congresistas y destacó la importancia de la comunicación científica en la actual era de la pandemia de la covid-19. “Antes las academias eran escuchadas; en cambio, hoy en día la referencia científica del país son las universidades, los centros de investigación y los investigadores”, y añadió “creo que nos hacen falta medios de comunicación potentes en divulgación científica”. Para él, los medios de comunicación terminan siendo a menudo “correas de transmisión entre la investigación y los representantes políticos” y, en consecuencia, hay que reclamar a los gestores (es decir, a los propios políticos), que tengan más en cuenta las recomendaciones de los científicos a la hora de definir las políticas públicas.

Uno de los temas más complejos, para Joandomènec Ros, es que actualmente los medios de comunicación no tienen la credibilidad que deberían tener y durante la pandemia de la covid-19 se ha visto claramente que “no sabemos si lo que publican tienen todas las garantías de fiabilidad”. En este sentido, el presidente del IEC se dirigió a los congresistas y les pidió que sean rigurosos con el trabajo que hacen, se hagan escuchar, y “que trabajen para que la profesión sea respetada y que se denuncien, cuando sea necesario, a los colegas que elaboran ‘fake news’”. Sólo de esta manera, velando desde dentro de la profesión, se podrá garantizar el ejercicio ético y responsable, y de calidad, de la investigación y el periodismo.

Siguiendo el hilo de estas recomendaciones, el presidente de la Societat Catalana de Comunicació, Sergi Cortiñas, añadió la necesidad de trabajar siempre teniendo en cuenta la perspectiva de género, siendo conscientes de esta necesidad, y aplicándola constantemente a la práctica. Por este motivo la Junta de la Societat había decidido dedicar la sesión inaugural del congreso a este tema, con la conferencia “¿Una comunicación responsable y de calidad sin perspectiva de género?”, a cargo de la vicedecana de Comunicación y Participación de la Facultad de Filología, Traducción y Comunicación de la Universitat de València, Dolors Palau Sampio (@dolPalau). Con una larga trayectoria en los estudios de género, esta investigadora es editora, con Adolfo Carratalá Simón, Rafael Miralles Lucena y Josep Lluís Gómez Mompart, del libro Comunicar i marcar la diferencia. Testimonis de joves periodistes valencianes (València: PUV, 2020), donde reflexionan sobre por qué las condiciones laborales de las mujeres periodistas suelen ser peores que las de sus compañeros de profesión, a pesar de ser una de las profesiones más feminizadas, y qué pautas se pueden aplicar para cambiar la situación.

El peso de las mujeres en la sociedad

La profesora e investigadora Dolors Palau Sampio inició su intervención reflexionando sobre la presencia de las mujeres en nuestra sociedad y dejando constancia de que a menudo se las ha relegado a un segundo, tercer o incluso a un cuarto nivel. Para ella, los medios de comunicación han fomentado históricamente “la perpetuación y distorsión del peso y la presencia de las mujeres en la sociedad” y criticó que algunos titulares de medios terminen potenciando “la trivialización de la mujer”, una situación que hay que corregir con urgencia.

A principios del siglo xx, “las mujeres periodistas se encargaban de la cobertura de noticias en espacios privados como la comida, la moda o la decoración”, destacó Dolors Palau Sampio. Más tarde, las mujeres accedieron al periodismo para hablar sobre mujeres a otras mujeres, y ya a finales del siglo pasado, si centramos la mirada en el ámbito del periodismo especializado, a pesar de la elevada proporción de mujeres que cubrieron, por ejemplo, la Guerra del Golfo (1991), seguía habiendo en las redacciones “una segregación horizontal, y se dejaba a las mujeres las áreas consideradas más blandas de la profesión”.

Grados feminizados, pero con doble techo de cristal

Dolors Palau Sampio considera que a partir del inicio del siglo xxi, se entra en una gran contradicción. Aunque las facultades de comunicación evolucionan y se detecta un alto porcentaje de grados feminizados, con titulaciones que pueden llegar a tener un 60–65% de alumnado mujeres, según la Asociación Española de Universidades de Titulaciones de Información y Comunicación, esta proporción no se traslada a los cargos directivos de empresas de comunicación, donde el peso de los hombres es de un 75%, respecto al de las mujeres, que sólo llega al 25%, según el último informe de la Asociación de la Prensa de Madrid, que trabaja con datos correspondientes al año 2018.

En este contexto, Dolors Palau Sampio también destacó otro hecho preocupante, la presencia de un doble techo de cristal femenino en el periodismo: primero a la hora de acceder al trabajo, y posteriormente a la hora de ascender laboralmente, donde la mujer siempre lo tiene mucho más difícil que el hombre.

Pero, ¿qué se puede hacer para revertir la situación? Para Dolors Palau Sampio se vislumbra un horizonte esperanzador: “Nos corresponde como docentes, exigir a los alumnos que elaboren sus trabajos académicos durante la carrera, teniendo en cuenta la perspectiva de género y no esperar a que sea la industria periodística quien lo aplique primero”. De esta manera, cuando este alumnado termine los estudios y ejerza la profesión ya tendrá esta práctica integrada, en su nivel de calidad y de responsabilidad laboral.

Desde el ámbito académico, la profesora de la Universitat de València también reclamó la visibilización de las mujeres periodistas, que a veces han quedado invisibilizadas. “Nos corresponde también a los equipos docentes, trabajar esta perspectiva de género en los programas de las asignaturas, en los contenidos y en las referencias bibliográficas que les aportamos, y tener en cuenta, por ejemplo, la tarea profesional de mujeres pioneras que abrieron un camino, como la periodista y publicista catalana Irene Polo (1909–1942), exiliada en Argentina; o la fotoperiodista Joana Biarnès (1935–2018), redescubierta en la etapa final de su vida”. De esta manera, se puede ayudar a que estén presentes en la formación de los nuevos periodistas y también de los nuevos investigadores, y que, de una vez por todas, las profesionales de la comunicación entren a formar parte del imaginario colectivo.

Nuevos perfiles profesionales: las corresponsalías de género

La importancia de la perspectiva de género en los distintos ámbitos de los medios también ha comportado, en los últimos años, la creación de nuevos perfiles profesionales en las empresas periodísticas, con las corresponsalías de género o el nuevo cargo de editor/a de género. Estos nuevos profesionales velan por un uso adecuado de la perspectiva de género en las redacciones, en los distintos contenidos que elaboran los propios periodistas, tanto en lo que se refiere al uso del lenguaje, como por las fuentes informativas consultadas. A modo de ejemplo, podemos encontrar, en el ámbito periodístico, el perfil de editora de género en The New York Times; redactora jefe de género, en eldiario.es, o la corresponsal de género de El País. En cambio, en el ámbito universitario, las “unidades o observatorios para la igualdad” son las que velan por una mejora de la perspectiva de género en los campus, de forma coordinada con las facultades y departamentos.

Antes de finalizar su intervención, Dolors Palau Sampio también alabó, como una de las vías para mejorar la perspectiva de género, que las referencias bibliográficas de los trabajos de investigación tengan en cuenta, siempre que se pueda, el nombre desglosado y los apellidos del autor. “Si sólo se referencia la inicial del nombre, como es tendencia en el ámbito anglosajón, será difícil saber si la obra la ha escrito un hombre o una mujer”, explicó.

Retos actuales de la comunicación social

La clausura del Tercer Congreso Internacional de Investigación en Comunicación fue a cargo del secretario de la Societat Catalana de Comunicació, Frederic Pahisa Fontanals, que planteó cuatro propuestas concretas de mejora, a partir de las aportaciones de los congresistas a lo largo de la jornada. En primer lugar destacó “la voluntad de introducir la perspectiva de género de manera transversal”, en cada uno de los trabajos académicos y profesionales que se elaboren. En segundo lugar, “la necesidad de vincular la investigación con los hechos que vive la sociedad y con la necesidad de encontrar el porqué de estos hechos”, y no olvidar el contexto en el que se desarrolla. En tercer lugar, “la importancia de tener en cuenta el pasado para entender el presente y el futuro”. Y, finalmente, “la importancia de dar las pautas que tienen que garantizar una buena praxis periodística, que ofrezca veracidad de hechos y opiniones verosímiles, y que dé voz a los que lo tienen más difícil”. Frederic Pahisa Fontanals también matizó que “desde la investigación en comunicación social no nos tenemos que quedar sólo en la descripción de los hechos, sino que tenemos que ser capaces de hacer investigación crítica”, y que en el camino para conseguir todas estas mejoras, “los derechos siempre tienen que estar por encima de las leyes”.

El Tercer Congreso Internacional de Investigación en Comunicación de la Societat Catalana de Comunicació contó, además de la ponencia inaugural, con un total de 49 comunicaciones, elaboradas por 78 autores y autoras, de 27 universidades del ámbito catalán, español y latinoamericano. Aunque el congreso se celebró de manera virtual a raíz de la pandemia de la covid, comportó una mayor participación respecto a las ediciones anteriores. Sin embargo, el presidente de la Societat Catalana de Comunicació Sergi Cortiñas confirmó que la voluntad es que el Cuarto Congreso Internacional de Investigación en Comunicación, previsto para finales de junio de 2021, se pueda celebrar de manera presencial, en la sede del Institut d’Estudis Catalans en Barcelona, si la situación sanitaria lo permite.

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