En memoria de la transexual Sonia

El domingo 6 de octubre se lleva a cabo el acto en recuerdo de Sonia Rescalvo Zafra, transexual asesinada en 1991.

Como cada año, se le rinde homenaje a la Glorieta del Parque de la Ciutadella de Barcelona que lleva su nombre. El acto está organizado por el Consejo Municipal LGTBI de Barcelona y la Plataforma LGTBicat.

Este año el acto de recuerdo y en memoria de Sonia estambién un acto de reivindicación del pasado, presente y futuro y especialmente dedicado a los niños trans.

Sonia Rescalvo

Sonia Rescalvo nació en Cuenca en 1945, y en 1961, con 16 años, se trasladó a Barcelona. En la Ciudad Condal entró a formar parte del mundo artístico del Paral·lel y, en concreto, del Teatre Arnau. Trabajó muchos años como vedet, y llegó a ser muy famosa.

Con la crisis del espectáculo de variedades, tuvo que trasladarse al parque de la Ciutadella para vivir y trabajar.

La madrugada del 6 de octubre de 1991 fue brutalmente asesinada por un grupo de cabezas rapadas nazis en la glorieta del parque de la Ciutadella. Sonia dormía en esta glorieta con su amiga Doris, que también fue agredida. Antes de huir, el grupo de nazis agredió a un trotamundos en el invernadero del parque y lo dejó ciego.

Los hechos fueron denunciados por el Frente de Liberación Gay de Cataluña (FAGC, por sus siglas en catalán) y la Coordinadora Gay-Lesbiana. En 1994 se celebró el juicio en la Audiencia Provincial de Barcelona y la sentencia fue condenatoria por un delito de asesinato.

En el 2013, a propuesta de la Plataforma LGTBIcat, se dio el nombre de Transsexual Sonia a la glorieta donde fue asesinada.

+ info: https://www.youtube.com/watch?v=km54UCsKFA0

What the media get wrong in coverage of LGBTQ politicians

+ info: Columbia Jornalism Reviews

THE NEW REPUBLIC RECENTLY RETRACTED an op-ed on presidential candidate Pete Buttigieg that was filled with sexually graphic speculation and harmful tropes about the promiscuity of gay men. The article, “My Problem with Mayor Pete,” was widely denounced as “inappropriate,” “disgusting,” and homophobic—but it is far from the only writing about Buttigieg’s sexual identity that misses the mark. Public rumination on whether he is “out but not too out”or “gay enough” is a running part of the national political discourse.

Journalists have relatively limited experience covering sexual identity in the campaign world. There are few LGBTQ elected officials in the United States. Queer and trans representatives account for less than .013% of the nation’s 550,000 elective positions. To date, seven states have never had an LGBT representative at any level of government. Texas, the second-largest state in the country, has fewer than 10 LGBT representatives.

How LGBTQ candidates are perceived when they run for office is determined in large part by how the media treats their coming out stories, the historic nature of their candidacy, and their self-presentation. And the stories journalists report are shaped by ideas about sexual identity that are sometimes uninformed.