La teoría queer, (siempre) en construcción

Amparo Huertas Bailén, directora del Máster en Comunicación LGTBI+ (InCom-UAB), reflexiona a partir de un artículo publicado en la revista Athenea Digital 

Desde este espacio nos gustaría poder contribuir a la comprensión de la teoría queer con argumentos sólidos y solidarios, pero sin eludir dudas y preguntas.

Con este objetivo, les recomendamos que lean este artículo:

Liu, Wen (2020). Sentir abatido, regresivo y maquínico: Teoría queer y el giro afectivo. Athenea Digital, vol. 20, num. 2.

Liu Wen (2020). Feeling down, backward, and machinic: Queer Theory and the afective turn. Athenea Digital, vol. 20, num. 2.

Pero, para ir entrando en debate, queremos destacar algunas ideas:

Sobre la teoría queer
  • «Surgida en los círculos académicos y activistas en los años noventa, la teoría queer se resiste a la concepción identitaria de la política que los movimientos liberales prometen, y se niega a territorializar el alcance de su objeto de estudio».
  • A partir de la lectura de What Does Queer Theory Teach US about X? (Lauren Berlant y Michael Warner, 1995), el texto destaca que la teoría queer, ampliamente constitutiva de una crítica creciente de los modelos normativos de sexo, género y sexualidad, aspira a crear públicos que examinen y piensen de manera diferente sobre el privilegio y la lucha en los distintos campos de poder.
  • El afecto queer conceptualiza la vida erótica más allá del pensamiento dictómico que distingue entre normalidad y antinormalidad, relacionalidad y antisocialidad, lo público y lo íntimo, la vergüenza y el orgullo, la opresión y la liberación.
  • Si todo se reduce a la sexualidad, es imposible avanzar en el pensamiento sobre lo queer.
La clara conexión entre teoría queer y feminismo
  • «El giro afectivo relativo al marco del sentir abatido no es necesariamente un nuevo paradigma teórico, sino una continuación del método analítico feminista de que ‘lo personal es político'»: «El ‘giro queer’ desafía persistentemente las identidades establecidas institucionalmente como ‘mujeres’ u ‘homosexuales'».
Las limitaciones (errores) de la respuesta política al movimiento queer
  • El texto también plantea que la conexión entre el estado y la política gay y lesbiana hegemónica es cada vez más problemática: «el estado despliega la sexualidad como un mecanismo de normalización y control»; «las nociones de orgullo, seguridad y felicidad (…) son el resultado de la preocupante alianza del movimiento LGBTQ hegemónico con el capitalismo neoliberal, más que el resultado de políticas progresistas o transformación social».
  • La relación paradójica entre lo queer y la modernidad: «El futuro cada vez más asequible de la normalización de gays y lesbianas (…) pone un sello temporal en el sufrimiento queer como algo que sólo pertenece al pasado, donde lxs sujetos marginadxs -lxs no blancxs, lxs perversxs, lxs irracionalxs y lxs transgresorxs de género- encuentran obstáculos extraños al progreso y al avance».
Más pistas para pensar sobre lo íntimo/lo privado/lo público
  • La incomodidad como una nueva forma de socialidad y apertura: «Los sentimientos de incomodidad o dolor queer no se originan en la identidad sexual per se, sino en el trabajo mundano y repetitivo en el que los sujetos queer son forzados a cumplir y mantener espacios heteronormativos a medida que sus cuerpos se encuentran con ellos en la interacción diaria»
Los cuerpos racializados, en la periferia académica
  • La Teoría queer se centraliza en una referencia norteamericana de la experiencia queer.
  • Este problema se hace evidente en los discursos sobre la normalización de los cuerpos: «los regímenes biomédicos y farmacéuticos reclutan cuerpos con diferentes capacidades para producir sujetos neoliberales. El sentir maquínico cuestiona qué cuerpo se considera flexible y qué cuerpo es visto como incapaz de transformarse y modificarse. En otras palabras, la crítica afectiva queer de la forma humana problematiza cómo el cuerpo blanco masculino queer y trans* en el Norte Global es asignado con mayor capacidad agentiva y móvil al decapitar los cuerpos racializados en el Sur Global, excluyéndolos de la forma humana sexual y de género».

Advertencia final: El artículo reseñado, además de interés previo, requiere una lectura pausada.

 

 

Desafíos teóricos sobre identidades desafiantes

Amparo Huertas Bailén, directora del Máster en Comunicación LGTBI+ (InCom-UAB),  reseña el libro: Bernini, Lorenzo (2018): Las Teorías queer. Una introducción. Barcelona: EGALES

Quizá debería titularse «Las filosofías queer», pues, a diferencia de lo que puede dar a entender el concepto de “teorías”, el contenido de este libro no solo no ofrece paradigmas cerrados sino que tampoco pretende hacerlo. Quizá el subtítulo «una introducción» confunde, pues el libro es mucho más que una mera presentación. Pero seguramente se optó por ese título con el objeto de no desorientar a quienes se acercan al tema por primera vez, o de forma titubeante. El título escogido enmarca bien el tema, queer es su eje central y, además, para muchas personas puede acabar siendo una verdadera puerta de entrada.

Este libro, que recoge las lecciones que Lorenzo Bernini debatió entre 2014 y 2017 en clases impartidas en la Universidad de Milán-Bicocca, resulta realmente útil. Hablamos de utilidad porque en la obra aparece una amplia lista de referencias. Abundan las largas citas textuales, que, además de facilitar la comprensión del discurso, también acaban provocando el deseo de ir a buscar la fuente directa. Al mismo tiempo, tambien se nota la preocupación por explicar de forma sencilla temas muy complejos.

Pero, de entrada, lo que conviene advertir es que Lorenzo Bernini no pretende realizar una “defensa de las causas de introducir los estudios queer en la oficialidad de los currículos académicos” sino que lo que intenta es “reflexionar acerca del carácter perturbador y desestabilizante que las teorías queer han asumido y siguen asumiendo tanto en los ambientes académicos como en la cultura ‘políticamente correcta’ de izquierdas” (p. 10).

Escrito desde Italia, era inevitable abordar la cuestión de la ideología de género. Es más, aparecen referencias directas al Papa: “Benedicto XVI sostuvo que sobre el ‘lema género’ se funda una peligrosa filosofía”, que destruye la familia, provoca la sexualización precoz infantil o la perversión generalizada de la sociedad (p. 74). Bernini, por supuesto, responde de forma tajante. El autor expone que la ideología de género se refiere “a una versión caricaturesca de las teorías feministas y queer” (p. 95) y aclara que la teoría queer habla de personas “excluidas del diseño de Dios”, pero no puede “haber dudas acerca de la ‘naturalidad’ de su condición” (p. 76). Eso sí, nos llama la atención esa “naturalidad” entrecomillada (p. 76).

Las teorías queer son teorías críticas en el sentido pleno

El primer capítulo es un debate acerca del estatus filosófico-político de las teorías queer y, también, del feminismo. Bernini, recurriendo a Hannah Arendt, explica como toda investigación, aunque busque la evidencia histórica, no tiene por qué querer establecer la verdad de los hechos sino que lo que puede estar buscando es una dimensión de significado desde la que poder interpretarlos. Y este es, a nuestro parecer, una idea clave. De hecho, toda la obra puede entenderse como la respuesta a esta pregunta: ¿qué significantes se han utilizado históricamente para clasificar las identidades sexuales?

Bernini distingue entre teorías realistas, normativas y críticas, y ubica las teorías queer en el último bloque. Las teorías queer no buscan explicaciones estructurales ni tampoco pretenden prescribir un modelo de acción como el más apropiado. Después de recuperar la definición que, en 1978, Foucault elaboró sobre la noción “crítica”, Bernini lo deja bien claro: “la tarea de las filosofías políticas críticas no es por consiguiente elaborar criterios normativos en base a los cuales enmendar la existente o diseñar una forma de gobierno radicalmente alternativa, sino exhibir el carácter arbitrario de los criterios normativos que las formas de poder presentes utilizan como justificación de su acción de gobierno” (p. 43). Aunque, al mismo tiempo, Bernini reconoce que este desinterés por crear normas es precisamente una de las principales debilidades de las teorías queer.

¿Cómo funciona hoy la sexualidad, entendida como dispositivo de poder?

El segundo capítulo está dedicado a “trabajar una ontología de la actualidad que sea también una ontología crítica de nosotros mismos […] consideraré la sexualidad como un complejo sistema normativo en el que toda una historia de conocimientos se condensa y se establece para producir nuestras identidades sexuales del presente” (p. 50).

El sexo, el género y la orientación sexual son los tres criterios binarios que la psiquiatría, la psicología y la sexología – e, incluso, el propio sistema jurídico- siguen empleando para definir y clasificar las identidades sexuales. Fuera de las teorías queer, las identidades sexuales se presentan como contraposiciones binarias netas (mujer/hombre, transgénero/cisgénero y homosexual/heterosexual). Y todo ello a pesar de que los factores que determinan el sexo biológico no son siempre clasificables de forma excluyente como masculino o femenino (por ejemplo, existen formaciones cromosomáticas que se salen de las configuraciones estándar o las hormonas sexuales no siempre actúan de forma típica), ni las posibilidades de expresión de género se reducen a dos (¿qué hay de lo andrógeno?, por ejemplo), ni tampoco está claro cómo definir la orientación.

Bernini se extiende algo más sobre la cuestión de la orientación sexual y se hace preguntas como las siguientes: “¿la orientación del sujeto se establece en base al sexo o en base al género? ¿Y en base al sexo o al género del sujeto involucrado o al de las personas por las que se siente atraído/a?” (p. 57).

No obstante, su conclusión no deja duda alguna: “El sistema clasificatorio sexo-género-orientación sexual es por tanto imperfecto, insuficiente y contradictorio, y produce ‘tipos ideales’” (p. 59). Y, un poco más adelante, añade: “los tres criterios estándar de la sexualidad resultan ser otros tantos vectores de poder que hacen ininteligibles algunas expresiones de la sexualidad, volviendo inteligibles otras” (p. 60)

Bernini reflexiona, a partir de una extensa revisión bibliográfica, sobre las identidades políticas que desafían el binarismo sexual y promueven la transformación social. El autor rastrea la aparición de conceptos esenciales. Para hablar de la homosexualidad recurre una vez más a Foucault, que ubica el nacimiento del término en el año 1870 en un artículo de Carl Friedrich Otto Westphal. Aunque, a Bernini, lo que le interesa realmente es su concepción más moderna, aparecida unos 80 años después. Sobre la idea de transgénero, Bernini recuerda que este término no aparece hasta 1953. Fue en un artículo de Henry Benjamin, donde se usa por primera vez como sustantivo para indicar una categoría específica de persona. Aunque, al autor, lo que le interesa es destacar que el término “no tiene su origen en la medicina, sino en el activismo” (p. 69). En este recorrido, también aborda muchos otros términos, como transexual o travestismo, pero es al intersexo al que dedica más páginas. Eso sí, acaba aclarando que “cuestionar el binarismo sexual y la heterosexualidad obligada no significa necesariamente sostener que las diferencias entre los géneros deban ser abolidas de manera definitiva para todos los seres humanos en nombre de una presunta ‘verdad’ o ‘naturalidad’ del sexo que se sometiera a la polaridad masculino-femenino […] esta polaridad no se cancela, sino que se multiplica por un proceso de difracción que la proyecta sobre niveles diferentes” (p. 93).

Bernini parte de tres tipologías de filosofía queer, diferenciadas por el tipo de acción política a la que conduce cada una de ellas: “Freudomarxismo revolucionario” -aquí sitúa a Mario Mieli-, “Constructivismo radical” -donde ubica a Michel Foucault y a Judith Butler- y “Teorías antisociales” -con Leo Bersani y Lee Edelmen como figuras destacadas-. Cada una de ellas se interroga sobre la relación entre política y sexualidad desde la perspectiva de las minorías sexuales de forma diferente. La primera permite “emerger la verdad de la sexualidad humana reprimida por el poder”, la segunda “existe solo en cuanto producida por el poder” y las ubicadas en la tercera línea plantean que “una excesiva politización del sexo” podría llevar a una “desexualización” (p. 93).

Las teorías críticas surgen ligadas a movimientos sociales

Según Bernini, las teorías políticas críticas acostumbran a surgir ligadas a movimientos sociales -y no, en la academia- y este surgir suele coincidir con crisis políticas. Como ejemplo, Bernini explica que las obras de Foucault habrían sido imposibles si la nueva izquierda no se hubiera levantado contra los abusos de la psiquiatría, contra los acosos en las cárceles o contra la oprimente moral sexual tradicional.

Así, y tal y como se desarrolla en el capítulo 3, “las teorías queer no son solo saberes académicos: son también y sobre todo saberes militantes elaborados por sujetos directamente implicados en la política de la sexualidad, y que tienen como interlocutores preferentes a los movimientos políticos de las minorías sexuales. No habría teorías queer si no hubiera movimientos queer, e incluso antes, si no hubiera habido movimientos de liberación sexual” (p. 96). En el desarrollo de esta idea, la revuelta Stonewall o el activismo Queer Nation, por citar dos ejemplos, también acaban teniendo su espacio en esta obra.

Pero, en este capítulo 3, se hilvanan otros muchos asuntos, esenciales para profundizar sobre lo queer y su visibilidad. Sirva a modo de ejemplo el siguiente listado: (a) la diferenciación entre activismo y pensamiento lésbico, gay y transgénero mainstream; (b) los modelos normativos, los mecanismos de exclusión y los órdenes jerárquicos dentro de las minorías sexuales, que “han tomado distancia no solo de la izquierda radical, sino también de los movimientos transgénero e intersexo” (p. 100); (c) el modo en que los medios han abonado una imagen respetable y tranquilizadora de la homosexualidad o (d) la modernidad colonial que ha establecido “una equivalencia del ‘cuerpo negro’ con la genitalidad, produciendo una hipersexualización de los hombres negros que imposibilita para ellos una identificación plena con el género masculino, representado por los hombres blancos” (p. 104).

En este mismo capítulo, se menciona a Teresa de Lauretis, de la que se indica que fue la primera persona que aplicó el adjetivo “queer” al sustantivo “teoría” en una conferencia en febrero de 1990 en la Universidad de Santa Cruz (California) (p. 112). Pero es a Foucault a quien atribuye la autoría del verdadero giro: “Foucault inaugura las teorías queer porque su pensamiento crítico sobre la sexualidad es una invitación a dudar de la ‘naturalidad’ y de la ‘estabilidad’ de términos como ‘macho’, ‘hembra’, ‘hombre’, ‘mujer’ […] a dudar del modo en el que practicamos la definición de nosotros mismos” (p. 117). Y, ahora, sí creemos haber entendido por qué esa «naturalidad» entrecomillada: la queeridad se presenta como un algo liberador al permitir extrañarnos de nosotros mismos y supone “la apertura a un espacio de posibilidad para nuevos modos de vida y nuevas prácticas de pensamiento” (p. 117).

Bernini califica los saberes de las teorías queer como “polémicos, conflictivos, incómodos y antipáticos” (p. 10) y, a partir de ahí, confiesa que él jamás animaría a ninguna persona interesada en hacer carrera académica a especializarse en el tema. Habla del contexto italiano, pero ya sabemos que esto no es exclusivo de Italia. Ahora bien, a las posibles personas interesadas, también les digo que no olviden que él lo ha conseguido.

Democratizar el conocimiento en torno a la sexualidad y el género

Marta Civil i Serra (@OCCInCom) entrevista a Alba Barbé i Serra, educadora social, antropóloga y directora audiovisual

Alba Barbé i Serra nació en Sabadell, en el año 1985. Diplomada en Educación Social por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), posteriormente se licenció en Antropología Social en la Universitat de Barcelona (UB) y obtuvo una beca predoctoral para realizar el Doctorado en Estudios Avanzados en Antropología Social en el Departamento de Antropología Cultural e Historia de América y de África (UB). Trabaja por la defensa de la diversidad sexual y de género, y reconoce que el papel de activista también le ha influido en su trayectoria académica y profesional. Combina la investigación con la sensibilización social dirigida a todo tipo de público. Es autora de cuentos infantiles y obras audiovisuales, de las que también ha sido guionista y directora.

Alba Barbé i Serra, en una intervención en el festival Bram! 2019 (©Quim Pascual – Ayuntamiento de Castellar del Vallès, cedida)

Su tesis doctoral El cross-dressing en el context català del segle XXI (2015), dirigida por Verena Stolke (UAB) y Cristina Larrea Killinger (UB), ha supuesto un punto de inflexión en su trayectoria. ¿Cómo llegó a interesarse por esta temática?

Yo creo que las personas partimos de una trayectoria y en un momento determinado, muy concreto, llegamos a un punto desde donde iniciamos la transmisión de conocimiento, difusión y divulgación. Durante muchos años me fui formando en estudios de género, feminismos y sexualidad. Esta formación académica la desarrollaba en paralelo a mi trabajo profesional, en Centros Residenciales de Acción Educativa (CRAE), con programas pedagógicos para abordar las violencias de género en niños y niñas y adolescentes, y también con mi crecimiento como activista. Yo creo que sin el modelaje de estas tres esferas (la académica; la de educadora social y antropóloga; y la de activista LGTBI) no se puede entender por qué llego a una tesis doctoral, a una película, a un cuento o a un cortometraje.

La primera vez que decido investigar es con mi tesina de máster. Hice mi primer taller drag king (performance de masculinidad), que a diferencia de Inglaterra o Estados Unidos (donde puede ser más underground), aquí era más desde una perspectiva queer, poniéndonos en la propia piel y viendo cómo realmente se puede transitar entre géneros. Experimentar el drag king fue un choque emocional y vivencial.

Un día participé en una charla perfomance, “Travestido en primera persona”, y conocí a dos miembros del colectivo EnFemme, una asociación de Barcelona que ofrece un espacio de apoyo para las personas que practican el cross-dressing y para personas trans*, respetando su secretismo. Esta experiencia me hizo abrir los ojos y decir: “¿Cómo puede ser que desde los feminismos y, en concreto desde los movimientos trans*, no se tenga conocimiento en torno a la práctica del cross-dressing, y tampoco haya articulada una lucha en el ámbito de las políticas públicas y sus derechos más fundamentales?”. Y por esto decidí cambiar radicalmente el enfoque de la tesis y centré mi investigación en torno a la historia del cross-dressing en Cataluña.

De la tesis doctoral salió un libro, publicado en Edicions Bellaterra, y un largometraje documental (EnFemme), parcialmente financiado con una campaña de micromecenazgo Verkami. En este largometraje usted da voz a las integrantes del Club EnFemme y acompaña a los espectadores y espectadoras a entender, a no juzgar, a las personas que hacen un camino hacia el transgénero. ¿Cuál fue la dificultad más grande al dirigir y guionizar, sin voz en off, este documental?

Después de tres años de trabajo de campo, durante la tesis y también posteriormente, se establecieron vínculos con ellas, de amistad, familiaridad. Conocí sus relatos y a personas clave que podían aportar distintas perspectivas. No quería dar un único discurso del colectivo y, para mi, esta calidez corporal, así como el hecho de compartir horas en el club mientras se maquillaban y vestían, compartiendo horas de conversaciones y experiencias sensoriales, de entrada me supuso facilidades para explicar el relato que quería transmitir. En cambio, la principal dificultad inicial, el primer gran reto antropológico que se me planteó, fue que el cross-dressing se vertebra a través del secreto. ¿Es posible, pues, desvelar el secreto sin desvelar la estructura de la misma práctica que las protagonistas quieren realizar sin que sus familiares, amigos o vecinos se enteren?

¿Y cómo lo resolvió?

Había que tener muy clara mi posición ética. Lo más honesto era preguntarlo a las verdaderas protagonistas. Hicimos asamblea de socias de EnFemme para hablar del nivel de exposición de las protagonistas. Para algunas fue la primera vez que lo harían público. Y si veis el documental, podréis advertir que nunca le vemos la cara a una de las personas que más habla y, precisamente, con ella vamos a Madrid y la acompañamos. Efectivamente, el principal reto fue cómo hacer hablar a las personas a las que no se les podía ver en pantalla. También hay que decir que el otro gran reto fue mi formación autodidacta en el ámbito audiovisual, porque yo no me he formado en ninguna escuela de cine.

La Filmoteca de Catalunya acogió el pre-estreno del documental, en junio de 2017, y desde entonces se ha proyectado en diez festivales y en el programa Sense Ficció de TV3, en octubre de 2018. ¿Qué futuro tiene después de estos tres años de camino?

El documental ha tenido muy buena acogida y se ha exhibido en más de 120 poblaciones de Cataluña, Islas Baleares y País Vasco. Se ha emitido en TV3 y también en IB3, pero no en el resto de España ni a nivel internacional. De momento, se puede ver en Filmin, y estoy trabajando para conseguir un acuerdo con una distribuidora internacional, sobre todo para el ámbito hispanohablante y anglosajón, pero cuesta mucho porque si no te has formado en una escuela de cine, o no tienes productora o distribuidora, siempre lo tienes más difícil. Sin embargo, seguiré intentándolo, porque pienso que el tema del documental es de interés universal.

En el año 2012 escribió, con Sara Carro Ibarra, el libro infantil Cosquillas, ilustrado por Núria Fortuny Herrero y publicado en la editorial Bellaterra, en catalán, castellano y vasco. Ambas autoras trabajaban en la cooperativa Fil a l’agulla con talleres sobre sexualidad y prevención de violencias de género con niños y niñas y adolescentes y no encontraban cuentos para tratar sobre la sexualidad infantil femenina, por esto decidieron crear uno. Sé que antes de llegar a un acuerdo con la editorial Bellaterra, habían hablado con otras editoriales y siempre había una palabra del texto original que les querían suprimir. En cambio, la editorial Bellaterra entendió el proyecto y se comprometió a respetar el texto original. ¿Qué palabras o expresiones las otras editoriales no quisieron publicar?

El libro trata de los placeres de la estimulación infantil femenina. En un momento concreto de la historia la abuela explica a Ira, la protagonista, que lo que ha descubierto la niña es muy importante y tiene nombre: se llama “masturbarse”. Existen muchas historias y cuentos sobre la reproducción familiar, pero no sobre placeres contigo misma. Para hablar del placer femenino es mucho más fácil hacerlo desde el placer masculino, que está muy presente en el ámbito público. Pero precisamente queríamos que saliera la palabra, que deje de ser tabú, y que se pueda hablar de ella con la misma naturalidad con la que podemos hablar de una receta de un pastel. Pensamos que es necesario democratizar el conocimiento en torno a la sexualidad y que llegue a las familias, con un lenguaje dirigido a todo el mundo. Puedes tratar temas con rigor, con fundamento académico, y hacer una transición hacia contenidos visuales y audiovisuales, al alcance de todos los públicos.

Unos años más tarde, también con Sara Carro Ibarra, publicó un segundo cuento infantil, Cola de sirena, con ilustraciones de Joan Turu, de nuevo en la editorial Bellaterra. Este libro, dirigido aparentemente al público infantil, pero también a jóvenes y a adultos, quiere romper el discurso de binarismo de género y, a la vez, asume el reto de tratar un tema tan complejo como el de bullying. ¿Cómo se desarrolló el proceso creativo para conseguir el punto justo en el lenguaje, los contenidos explícitos y los implícitos?

Podemos decir que Cosquillas fue nuestro primer hijo, y Cola de sirena el segundo hijo, más maduro. En el primero habíamos olvidado la estructura del cuento tradicional, en el que el guerrero o guerrera sale a hacer el viaje, un viaje sensorial, emocional, psicológico, con un mismo punto de salida y de llegada. En Cola de sirena planteamos que “no escoger” también es una decisión en si mismo. La obligatoriedad de posicionarse es una decisión muy adulta y en el debate sobre género hay un ejercicio de clasificación constante, hacia las personas, para posicionarse, y realmente no tendría que ser así.

El pasado 30 de abril se presentó el cortometraje de animación Cua de Sirena [Cola de sirena] en línea, en pleno confinamiento por la pandemia de la covid-19. Producido por Actua Vallès/Ca l’Enredus, con realización de Miki Emes y dirigido por usted, se puede ver en abierto a través de la plataforma Filmin. ¿Por qué optaron por la técnica de stop-motion?

El cortometraje se ha hecho con la técnica de stop-motion, con figuras en volumen, grabadas fotograma a fotograma, y ha sido un proceso extremadamente artesanal, de un año de trabajo. Hemos querido transmitir que en medio de una industrialización creciente optábamos por una manufactura artesanal, al tratar un material tan sensible como son las emociones.

¿Cuáles son las principales dificultades con las que se encontró como directora y guionista, al convertir el cuento ilustrado en cortometraje audiovisual?

Como equipo nos encontramos con dos dificultades principales: por un lado, cómo traducir un montaje no sencillo sin texto oral, con figuras únicas de modelaje; por otro lado, qué lenguaje utilizar para que la obra pueda ser entendida internacionalmente, por criaturas de todo el mundo, y sin subtítulos, porque la propia subtitulación ya excluye. La música es preciosa y aporta un relato paralelo, por sí misma. La obra trabaja sobre una idea muy compleja: “no escoger es una decisión en sí misma”. Tengo la duda que esté totalmente conseguido, pero lo hemos intentado. Sabíamos que era difícil, y el final es abierto.

Otro de los temas que trata Cola de sirena es el bulling infantil…

Debemos de poder hablar con los niños y niñas del bulling, qué es y cómo combatirlo. Es un tema muy presente en el ámbito de la diversidad sexual y de género, ya desde la infancia. Hay que dar herramientas para que desde pequeños se pueda aprender a identificarlo y a combatirlo, tanto si se vive en propia piel como si quien lo sufre es una persona de nuestro entorno.

Un de los temas que han creado más controversia en los últimos tiempos es el concepto de denominación, incluso en el entorno periodístico: LGBT, LGTBI, LGTBIQ+,… ¿Por qué terminología se decanta?

Personalmente rehuyo mucho de los acrónimos. Las siglas ayudan a crear sensación de pertinencia, como respuesta a la necesidad de vinculación a una identidad. Pero al mismo tiempo es un arma de doble filo. El gran callejón sin salida es que continuamos trabajando sobre proyectos identitarios y considero que hay que darle la vuelta al paradigma y poner el cuerpo y el placer en el centro del debate. Esto genera resistencias y es más complejo de articular.

En el año 2014 el Parlamento de Cataluña aprobó la Ley 11/2014 para garantizar los derechos LGBTI y para erradicar la homofobia, la bifobia y la transfobia. Fue una ley pionera en España. ¿Cómo participó usted?

Durante el proceso de debate yo realicé un trabajo académico de análisis del redactado inicial de la ley, específicamente sobre la razón de la expresión de género, con unas recomendaciones que hicimos llegar, en nombre de EnFemme, al fiscal coordinador del Servicio de delitos de odio y discriminación de la fiscalía provincial de Barcelona Miguel Ángel Aguilar. Él hizo una comparecencia en el Parlamento y pidió incorporar unas enmiendas a la Ley, que habíamos recomendado, que fueron tenidas en cuenta. De hecho es la primera vez que lo explico, esto, de una manera pública.

Actualmente trabaja en Actua Vallès/Ca l’Enredus, en distintos programas para incorporar la perspectiva de género y erradicar la discriminación (también la homofobia y la transfobia) desde la coeducación. Uno de los proyectos con más impacto es “Cultiva la estima. Muestra de cine infantil y juvenil”, creado en el marco de proceso participativo “Construyendo Ciudad (presupuestos 2018 y 2019) del Ayuntamiento de Sabadell” y una subvención de la Generalitat de Catalunya. Con esta muestra se quiere aportar una mirada a la diversidad sexual y de género a través de proyecciones y sesiones. ¿Tendrá continuidad el próximo curso?

Hasta ahora hemos celebrado dos ediciones y hemos tenido muy buena acogida. En la primera edición, en el año 2018, participaron 700 alumnos y en la segunda, en 2019, 1.200. Esperamos, este próximo otoño, poder celebrar la tercera edición, con la distancia social que sea necesaria, a raíz de la pandemia de la covid-19. La muestra en realidad va dirigida a alumnos de infantil, primaria, ESO, bachillerato, formación profesional y escuela de adultos. Para nosotros es muy importante esta actividad presencial, que permite que el alumnado se haga preguntas, se cree debate y se le ayude a encontrar respuestas, al mismo tiempo que estamos combatiendo tabús.

Desde Ca l‘Enredus también trabajan en el proyecto Trans*Laboral, el encuentro para la ocupación y la intermediación laboral de personas trans*, en la que, entre otras, abordan medidas para implementar políticas laborales en los planes municipales LGTBI, entidades o empresas. ¿Con qué instituciones y empresas trabajan?

Es una apuesta multinivel, con la administración pública, actores del tejido asociativo, empresas privadas y el colectivo trans*. Se basa en el equilibrio de cuatro patas: política pública laboral, sensibilización LGTBI e inserción laboral, fomento del cooperativismo trans*, y market place y contratación, para impulsar actuaciones, formación y compromiso de los actores para el reconocimiento de los derechos de las personas trans*, y en especial de las mujeres transgénero, como colectivo especialmente discriminado en el ámbito laboral. El primer año trabajamos con 40 personas y el segundo con 80. Pero hasta ahora, sobre todo, la contratación la ha hecho la administración. Falta dar un paso más y que se normalice en el entorno laboral del sector privado.

Para terminar, ¿cuáles son los proyectos de futuro que tiene Alba Barbé i Serra?

Precisamente estos días estoy cerrando la propuesta de publicar la tesis doctoral en inglés y espero llegar a un acuerdo con una editorial anglosajona. Hay que dar visibilidad a la investigación que hacemos, y la difusión internacional del trabajo académico nos puede ayudar a mejorar también las políticas públicas y los derechos del colectivo LGTBI, a escala europea e internacional. Con la suma del trabajo académico, el profesional y el activismo social hemos de ir consiguiendo mejoras en los derechos y la igualdad de todas las personas. Otro reto que tengo entre manos y que me produce una especial ilusión es el proyecto de una película de ficción con la que ya estoy trabajando. No sé si lo conseguiré pero de momento van encajando las piezas.

Selección de trabajos académicos, por orden cronológico

  • Barbé i Serra, Alba (2014): “Identity and Performance. An ethnographic approach to the drag king performance through a corporal itinerary”. Journal of Language and Sexuality, 3(2), págs. 261-308. doi: 0.1075/jls.3.2.05bar

  • Barbé i Serra, Alba (2015): “What is to be Desired: Erotic Encounter and Ideals of Love among People Who practice Cross- dressing in a Swinger Club in Barcelona”, en Enguix, Begonya; Roca, Jordi, eds: Rethinking Romantic Love. Places, Imaginaries and Practices. Cambridge: Cambridge Scholars Publishing. ISBN: 978-1443876452.

  • Barbé i Serra, Alba; Carro Ibarra, Sara; Vidal Novellas, Carles (2015): La construcción de las identidades de género. Actividades para trabajar con jóvenes y adolescentes. Madrid: Ediciones Caratata. ISBN: 978-84-8319-891-9.

  • Barbé i Serra, Alba (2015): El cross-dressing en el context català del segle XXI [En línia]. Barcelona: Departamento de Antropología Cultura e Historia de América y de África (Univeristat de Barcelona. Tesis doctoral dirigida por Verena Stolke (UAB) y Cristina Larrea Killinger (UB). Fecha de defensa: 21122015.

  • Barbé i Serra, Alba (2017): Cross-dressing. Más allà de las clasificaciones. Prólogo a cargo de Verena Stolke. Barcelona: Edicions Bellaterra. ISBN: 978-84-7290-835-2.

  • Barbé i Serra, Alba (2019): “The contingency of the contact. An interpretive re-positioning through the erotic dynamics in the field”, en Morris, Charlotte; Boyce, Paul; Cornwall, Andrea et al., eds.: Researching Sex and Sexualities. Londres: Zed books. ISBN 9781786993199.

  • Barbé i Serra, Alba (2019): “Cross-dressing in Europe”, “Chevalier d’Éon or Mademoiselle Beaumont”, en Global Encyclopedia of Gay, Lesbian, Bisexual, Transgender, and Queer History. Nueva York: Charles Scribner’s Sons. ISBN: 9780684325545.

Cuentos infantiles ilustrados

  • Barbé i Serra, Alba; Carro Ibarra, Sara [Texto]; Fortuny Herrero, Núria [Ilustraciones] (2012): Pessigolles [En línea]. Barcelona: Editorial Bellaterra. ISBN: 978-84-7290-582-5 / En castellano: Cosquillas [En línea]. ISBN: 978-84-7290-583-2 / En vasco: Kili-Kiliak [En línea]. ISBN: 978-84-7290-584-9

  • Barbé i Serra, Alba; Carro Ibarra, Sara [Texto]; Turu, Joan [Ilustraciones] (2016): Cua de sirena. Barcelona: Editorial Bellaterra. ISBN: 978-84-7290-793-5 / En castellano: Cola de sirena. ISBN: 978-84-7290-794-2 / En vasco: Itsaslamina-Isatsa. ISBN: 978-84-7290-795-9.

Documental

Cortometraje

  • Cua de Sirena (2020). Basado en el libro de Alba Barbé i Serra y Sara Carro Ibarra, e ilustraciones de Joan Tutu. Dirigido por Alba Barbé i Serra, realización de Miki Emes y producido por Actua Vallès/Ca l’Enredus. 8 minuts.

Entrevistas

  • Reguero, Patricia (2020): “Entrevista a Alba Barbé i Serra, directora de Cola de sirena: El género es una artesanía’”. El Salto. 29 de abril de 2020.